Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El Teatro Nuevo Alcalá acoge una de las producciones más ambiciosas de España: un musical de gran formato compuesto por Elton John y con un elenco liderado por niños. Duar Martín nos cuenta su visión sobre la nueva apuesta de SOM Produce, en la que también participan caras tan conocidas como Carlos Hipólito, Natalia Millán o Adrián Lastra.

No hay talento infantil en España. Esta frase la repito desde hace años y sé que es compartida por mucho director de casting. ¿Y en qué me baso? En los muchos concursos de talento que gestioné en mis primeros años en Disney. Y bueno, no pocos musicales vistos en Broadway y West End. I have a dream donde sobre un escenario español veo a niños 360 (bueno, y a adultos también, aunque esto ya cuesta algo menos). Niños que canten, bailen y actúen lo suficientemente bien como para que mi frase se quede en un mal recuerdo. Viendo Billy Elliot empecé a dudar de mi afirmación. ¿Será verdad que los sueños se cumplen?

Billy Elliot es el esfuerzo por hacerlo bien. Lo primero que me sale es felicitar a todo el equipo involucrado en poner en marcha este arriesgado proyecto. De eso va esta profesión: arriesgar. Saltar de un éxito a un fracaso, y de este a otro éxito para volver a fracasar. En esta producción la sensación de cuidado por el detalle es permanente. El musical no es EL MUSICAL, es decir, Billy Elliot es lo que es. Para mí, de las peores oberturas y al descanso vas con un momento que te deja bastante frío, pero eso viene de origen. Luego está el mimo con el que llevas tu versión al escenario y las ganas de que, a pesar de lo malo, la gente se vaya con una sonrisa a casa… y yo me fui contento.

¡Qué grandes actores! Hubo momentos en los que me sobraban los números musicales (con lo que me gustan) porque me vi disfrutando de una buena obra de teatro. Se crearon momentos de verdadera emoción. La gente lloraba a mi alrededor y yo me emocioné. A veces en los musicales se olvidan de que hay una historia que contar y debe ser creíble. En esta versión de Billy Elliot lo consiguen. Cuando vi este musical en Chicago no conecté tanto con la historia, aunque todo lo demás fuera bastante más espectacular. Y tanta emoción y risas son gracias al guion y a la fantástica interpretación de casi todos los actores. Esto ya sabéis cómo es, depende de quién te toque ese día en el reparto. Mamen García… maravillosa. Yo de mayor quiero estar en una residencia con la abuela que interpreta Mamen García y con la abuela de los Addams (Meritxell Duró). Cuando te quieres llevar a casa a un personaje que ves sobre el escenario es porque algo deberá estar haciendo bien la persona que lo interpreta.

No quiero entrar en el detalle de los niños que vi en el musical. Fue una montaña rusa con sus muchos loopings, pero sin duda asistí a un punto de inflexión. O así lo espero. Es muy difícil defender personajes que exigen tanto y mi principal miedo era sentir que de nuevo estamos muy lejos de la formación de artistas infantiles en mercados consolidados. Pero ese sentimiento no me rompió el momento y pude disfrutarlo.

Sin ser perfecto, con una iluminación que se podría revisar y con algún fallo, que espero fuera puntual (y no era el estreno donde parece que perdonamos todo), es una producción muy digna. Sales con ese gustito que tienes en el cuerpo cuando has visto algo bueno. Mucho humor, alguna lagrimita, algún que otro momentazo para el recuerdo, una vuelta del descanso estupenda y mucho talento sobre el escenario.

Damas y caballeros, los sueños se cumplen. Billy Elliot… Pasen y vean.

Por Duar Martín