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Varios siglos atrás, en una época en la que escalar en cualquier sector era prácticamente imposible, un maestro violinista se juega recibir el mayor reconocimiento de su carrera. A su sombra, un músico siempre relegado a un segundo plano, pero con un enorme talento a punto de estallar. Guillermo Názara nos cuenta su visión sobre este nuevo montaje que hasta el 6 de septiembre se podrá ver en la Sala Roja de los Teatros del Canal.

Yllana lo vuelto a hacer. Seguramente esta frase sería más que suficiente para ofrecer una crítica precisa de su último espectáculo en los Teatros del Canal. Si esto os sabe a poco, la rematamos con un enlace a lo que escribí sobre su anterior montaje en la Sala Roja, Opera Locos. Aunque quizás sería dejaros caer en el engaño. Maestrissimo guarda una clara relación con su hermano mayor, pero su principal diferencia es aún más clara, y es que este es incluso mejor.

Cualquiera que esté mínimamente familiarizado con el teatro musical sabrá (o al menos se podrá imaginar) lo difícil que es encontrar intérpretes con el mismo talento tanto para cantar como para bailar y actuar. En este caso, apenas cantan… en su lugar, tocan con asombroso virtuosismo los grandes temas de la música clásica -y no tan clásica-. Sin que sus dedos dejen de deslizarse frenéticamente por las cuerdas de sus instrumentos, ejecutan intensas coreografías mientras narran una divertida historia y arrancan non-stop las risas del público; y en más de un número, las ganas de ponerse de pie para aplaudirles. Sencillito, vamos.

Es muy difícil que un espectáculo de música clásica resulte accesible para el gran público. Este en caso, parece que tiene los ingredientes para que cualquier amante del teatro -e incluso, los iniciados- lo disfrute: los que busquen divertirse, habrán hecho una buena inversión; los que aprecien este tipo de repertorio, se sentirán satisfechos por la técnica y sensibilidad de sus intérpretes; los que valoren todos sus rasgos, sin duda marcarán este show como uno de sus favoritos.

Con un ritmo ágil que no decae en ningún momento, Yllana ha creado un formato merecedor de una etiqueta que muchos se ponen pero que muy pocos defiende: la de “único”. Y por partida doble, porque solo podréis disfrutar de él hasta el 6 de septiembre (¡no lo dejéis para el último día!). Ah, y aviso a navegantes -sobre todo, los más tímidos-: aunque las medidas de seguridad se cumplen escrupulosamente en esta producción, eso no es un obstáculo para que cualquiera del público pueda convertirse en aprendiz de Maestrissimo…

Por Guillermo Názara