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Josean WEB 7

Con una extensa y variada carrera a sus espaldas, Joseán Moreno es probablemente uno de los artistas más versátiles que actualmente podemos ver en nuestros escenarios. Presentador, vocalista, compositor y desde hace años, actor de musicales. Son muchos los campos en los que este apasionado del espectáculo se ha desenvuelto, sin haber dejado de destacar en ninguno de ellos. En esta nueva entrevista para Primera Fila, Guillermo Názara conversa con el intérprete sobre los momentos más relevantes de su trayectoria, así como de los nuevos proyectos en los que se embarcará esta próxima temporada.

Aunque te dedicas a la música desde hace años, he visto que tus comienzos fueron en la radio como locutor. ¿Cómo surge la oportunidad de empezar a trabajar en este medio profesionalmente?

Yo con 13 añitos ya era fan de la música, incluso me estudiaba las revistas y programas musicales. Además yo soy de los de “¿y si él puede, por qué no yo?”, ¡un ansias! Así que aproveché el boom de emisoras de radio y televisión piratas que había en toda España y me presenté por la cara en una emisora ilegal del pueblo de al lado. Les propuse presentar discos y les encantó la idea. Yo creo que, sobre todo les gusté porque no cobraba ni un céntimo pero aprendí cosas poco habituales para un crío de esa edad. Así cada verano después del instituto me ponía a hacer el loco en alguna emisora pirata hasta que me llegó mi oportunidad en Onda Cero, donde me vieron muy suelto y contrataron, ¡ganando dinero! Estuve varios años presentando magazines y haciendo de todo. La radio fue para mí una verdadera escuela y me dio la oportunidad de conocer y entrevistar, desde muy joven,  a muchos y grandes artistas.

Durante esta etapa también lideraste el grupo Nude, formación de estilo indie-soul para la que también eras el vocalista. ¿Cómo nació este proyecto?

Reconozco que estar siempre “al otro lado” me hacía desear bastante estar sobre el escenario. Así que el morro que le echaba a la radio se lo puse también a la música. Nude fue una etapa de experimentación. Tuve la suerte de contar con buenos aliados, Julio Ruiz (Disco Grande R3), Festival Contempopránea, el productor y amigo Carlos Hernández… Así que probé lo que se siente al tocar canciones mías en los escenarios más indies de media España. Hicimos algunas cosas muy bien y otras muy mal. Pero sobre todo me hizo descubrir los escenarios y me enriqueció artísticamente.

¿Con qué te quedarías de tu paso por este conjunto?  ¿Te permitió aprender alguna cosa que te haya servido de ayuda o lección a lo largo de tu carrera?

Sí, por supuesto. Creo que Nude me enseñó que hay que ser valiente y generoso con el público y que hay que recordar cada día algo indispensable para mí: la sensación de estar encima de un escenario y sentirte privilegiado, aunque sea como al principio el garito más infecto de la ciudad. En un trabajo donde recibes tantas presiones, pasas tantos castings, tantos “NO” y ves como tantos proyectos se van desmoronando alrededor por falta de presupuesto, por los impuestos culturicidas de este país, o por cambios personales de cada vida de cada uno… Hay que estar seguro de que amas la profesión. Si no, te aseguro que la mayoría de los artistas nos dedicaríamos a otra cosa.

Además de este grupo, también has formado parte de diversas bandas de jazz. ¿Qué tiene este estilo que tanto te atrae?

En la casa de mis padres había un enorme maletón de discos, muchos de Frank Sinatra, Dean Martin, Stevie Wonder, porque mi cuñado trabajaba de Dj en un pub de música tranquila, donde iban las parejas a darse el lote, creo. Un día le echaron sin pagarle dos meses y él se tomó la justicia por su mano arramplando con los discos que pilló. El estilo tiene mucho que ver con lo que aprendemos en nuestra infancia. A mí me dio por el soul y el jazz. Pero si mi cuñado hubiera cogido los discos del estante de arriba a lo mejor habría optado por los románticos italianos. ¿Te imaginas? Un Sergio Dalma 2.0.

web cartel NY

También has sido presentador de televisión. De entre todos los espacios que has conducido, quizás El Bimbazzo ha sido el más importante. Háblanos de tu paso por este programa.

Me propusieron hacer un late-night del estilo Buenafuente, Saturday Night Live, cosas así. Fue duro, lo reconozco, había grandes expectativas y un ambiente difícil en plató, trabajábamos mil horas de más, nos tirábamos de los pelos cada día… pero nadie notó nada en pantalla. Después de haber presentado muchos más programas en la tele hay gente que me sigue diciendo por la calle “mira, el del Bimbazzo” así que, algo haríamos bien.

Más adelante abandonas los medios de comunicación para iniciar una nueva trayectoria en el teatro musical, donde más te has desenvuelto en los últimos años. ¿Por qué decidiste dar este salto?

Bueno, a veces moverse por impulso no es una locura, sobre todo cuando se trata de hacer algo tan atractivo y emocionante como el teatro musical. Siempre quise hacerlo y me parecía algo que, artísticamente, podía estar a mi alcance. Yo en aquel momento dirigía y presentaba un programa de radio nocturno, La Sábana. Era muy gamberro, muy divertido, muy personal. Creo que ahí encontré el valor para dar el salto.

Una de las primeras obras en las que actuaste fue Grease, la versión teatral de una de las películas más populares de la Historia del cine. ¿Cómo te llegó la oportunidad de unirte a su elenco?

Grease se había estrenado en Barcelona en Las Arenas y por algún motivo buscaban un nuevo Vince Fontaine para la temporada en Madrid. Yo me presenté al casting. Estuve 15 minutos con los directores y me dieron el trabajo. Coco Comín apostó por mí. Fue increíble, yo la llamo mi hada madrina. Me dio un traje, unas gafas de sol, un set de DJ de 11 metros de alto y me metió en el baile más famoso de la historia del cine. Cuando se presentó esta ocasión yo era un desconocido en el teatro. La primera vez que pisé las tablas como actor en una obra importante fue en Grease en el Arteria Coliseum, en plena Gran Vía madrileña. ¡Glups! En el estreno, cuando los dos bailarines que me llevaban a hombros me dejaron en mitad del escenario con el teatro hasta arriba hubo un segundo de silencio, había mucha luz, vi las caras de los espectadores con los ojos muy abiertos mirándome fijamente y me pregunté “¿pero cómo narices he llegado hasta aquí?”, pero enseguida me recompuse y seguí; hice lo que debía: disfrutar del bombón que me acababan de dar. Vince Fontaine es uno de los papeles más atractivos del teatro musical, es explosivo. Al final el balance fue inmejorable, los propietarios de los derechos de Grease dijeron cosas increíbles de mi actuación, me nominaron a actor revelación… y sobre todo Grease me ayudó a aprender trabajando durante años junto a gente con muchísimo talento que me ha ayudado a crear una carrera en el teatro musical.

13 Grease concurso de baile

La partitura de Grease es, en estilo, bastante distinta a la música que interpretabas en tus anteriores grupos. ¿Vocalmente te supuso algún reto?

Sí, eso es algo que no suelen preguntarme, pero tiene mucho sentido. En el teatro musical debes tener una calidad vocal, eso está claro, pero hay gente que piensa que saber cantar implica cantarlo todo bien, y no es así. Yo venía de cantar jazz, todo muy suave, muy crooner, pero el director musical de Grease Manu Guix me pidió que no fuera tan correcto, que me lanzase, que rompiera la voz, que me desmelenara. Así que tuve que reencontrarme con mi yo más macarra. El público sabe cuando estás disfrutando así que me lancé.  Al final el propio Manu Guix se sorprendió, terminé haciendo locuras, falsetes heavy metal, notas sostenidas durante medio minuto, el grito de tarzán, todo lo que se me ocurría.

También has protagonizado varias obras de microteatro, como El Teatro Chino de Manolita Chen llega a Don Benito y El Rey en Pompa. ¿Cómo y por qué decidiste cambiarte a este tipo de formato tan diferente de lo que suele ofrecer la Gran Vía?

La sala Microteatro por dinero es el Off de la Gran Vía, más aún en estos tiempos. Después de estar en todos los grandes teatros de España por las giras, volver a casa para coger vacaciones suponía un efecto frenazo demasiado grande. Además había que prestar atención a la ansiedad por hacer cosas diferentes. Microteatro era perfecto para eso. Estás un mes con una obra que te va como anillo al dedo y trabajas con amigos o gente con la que te apetece muchísimo encerrarte en una sala con 6 funciones por noche. Cada nueva obra es un reto, sea grande o pequeña, musical o de texto, lo interesante es la transformación. Eso es lo que me parece irresistible de esta profesión.

No son pocos los actores que me han comentado que les resulta más difícil actuar ante un público tan reducido que en las obras de gran formato. Para ti, ¿en qué radica esta dificultad?

Hay una frase que se dice a veces, cuando el público es poco expresivo o no aplaude demasiado, “hoy el público está pintao”. Estamos acostumbrados a comunicarnos con el público por los aplausos. Pues imagina que en su lugar lo que tienes es la cara de cada uno de los espectadores a medio metro de ti. Eso despista muchísimo, cualquier respiración, risa o ruidito puede desconcentrarte más que cualquier flash en un teatro grande. Es difícil intentar equilibrar la energía. Estás trabajando para ellos, para hacerles llegar toda la fuerza de la obra pero al mismo tiempo tienes que borrarlos de tu vista. ¡Un currazo! Incluso para el público, para ellos también es una experiencia sorprendente.

Desde mayo del año pasado has formado parte del reparto de Grease, el musical en concierto, dirigida por Coco Comín y Raúl Patiño. ¿Cómo ha sido trabajar bajo las indicaciones de estos dos grandes del espectáculo?

Con sinceridad, muy fácil. Raúl Patiño no sólo es el pianista de Buenafuente, es un músico excepcional muy acostumbrado a trabajar con actores y cantantes de todos los estilos. Además ya trabajé con él en aquel primer Grease el Musical del 2012 donde se alternaba con Manu Guix en la dirección musical. Y con Coco siempre es un placer, es muy sabia, muy generosa y muy exigente, como debe ser.  Tengo la fortuna de seguir cerca de ella siempre que se puede, hace poco con unas funciones especiales en Barcelona de Night Fever, una odisea disco basada en la película Fiebre del Sábado noche. Trabajar con Coco siempre es agotador y enormemente gratificante.

¿Qué ha supuesto para ti reencontrarte con esta obra?

Pues esa segunda juventud de Grease que augura un futuro aún más largo para este montaje. Estoy seguro de que muy pronto volverá a las tablas de todos los teatros de España. No quiero hacerme ilusiones pero me gustaría que el 2016 fuera de nuevo el año de Grease.  Hay un enorme número de fans que están reclamándolo. ¿Y quién soy yo para contradecirlos? Además para mí hacer esta obra es un placer doble. Mi papel cobra más peso, tengo más números musicales y, en fin, después de unas 700 funciones, creo que ya me ha dado tiempo a cogerle el punto.

¿Tienes algún otro proyecto entre manos del que nos puedas hablar?

Ahora mismo estoy inmerso en los ensayos de La Sirenita, dirigida por Jesús Sanz-Sebastián (Avenue Q, 50 Sombras…) que se estrena en octubre y que hará gira muy pronto, las navidades las pasaremos en Valencia con esta obra. Así que espero disfrutar muchísimo. Después los ataques de risa de los primeros ensayos debo decir que hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien.

Por otra parte, hace unos meses di un concierto en la madrileña Sala Clamores para reencontrarme con el público cantando fuera del teatro. Desde entonces no paro; este verano ha sido de locos saltando de escenario en escenario. También canto en una banda de versiones de rock, Bandcover, con los que disfruto muchísimo y tocamos mucho en mi tierra, Extremadura. Acabo de terminar las letras de un nuevo musical que se estrenará pronto en Barcelona y estoy escribiendo otro nuevo (letras y música) junto a Marcelo Soto. A veces me puedo organizar y pincho en locales como Dj. Si tuviera tiempo sacaría adelante otros proyectos pero me faltan horas del día. Además no dejo de darle vueltas a uno muy personal, sigo componiendo canciones por puro placer y eso debería convertirse en algo, ¿no crees?

Entrevista realizada por Guillermo Názara (@MrNazara)