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Cartel_priscilla

El musical con las pestañas más largas de los últimos años regresa a Madrid en el Nuevo Teatro Alcalá después de que sus divas se hayan tomado un merecido descanso. Priscilla, Reina del Desierto arranca su segunda temporada en la capital española tras haber sido una de las grandes triunfadoras en la última edición de los Premios del Teatro Musical. Nuestro crítico teatral, Eduardo Ayuso, nos cuenta su visión sobre el pinky show del momento.

Ahora cierra los ojos y céntrate en mi voz. Imagínate un lugar donde la gente es divertida y los problemas encuentran solución. Un lugar lleno de armonías que te elevan del suelo… ¿Lo sientes? Un lugar donde los platos que nos dan energía se cocinan con ternura y tolerancia. Imagina, además, que a lo lejos ves a tres lovely ladies con voces maravillosas que te cantan canciones emblemáticas. Te gusta estar en ese lugar, ¿verdad? Puedo ver cómo esbozas una sonrisa. Te voy a confesar un secreto. Déjame que me acerque a ti, a tu oído, para susurrarte mi secreto… “Ese lugar existe”.

Priscilla, Reina del Desierto es el “Vanish oxi action” de las penas. Y no lo digo porque compartan color de envase. Priscilla las elimina sin dejar rastro. Te deja el cuerpo con ese brillo y frescor que tanto nos gusta. Lo malo es que siempre vienen manchas nuevas a tu vida, pero afortunadamente sabemos dónde encontrar una solución, que si bien no es definitiva, te da una alegría temporal que otros productos no consiguen.

Este musical pertenece al club de los “¿para qué voy a escribir canciones buenas, si ya lo han hecho otros?” Esta fórmula suele padecer un gran defecto. Me refiero al síndrome karaoke; la gente acude a ver una sucesión de temas muy conocidos sin que la historia, e incluso a veces el talento técnico y/o artístico, consiga captar su atención. Afortunadamente, Priscilla no padece tal síndrome y es, por tanto, uno de los miembros aventajados del club.

El comienzo del musical no está la altura de los grandes momentazos que están por venir, así que, paciencia. La espera merece la pena. Toda una batería de canciones estupendas, muy bien defendidas y que te hacen reflexionar sobre lo innecesarias que son las butacas. No te dejan bailar bien, especialmente al final. Este musical hay que vivirlo como lo que es, una gran fiesta.

La producción de este tipo de musicales suele cumplir expectativas, y a los no habituales les sorprenderá. Estas producciones IKEA, “compradas” con manual de instrucciones para su montaje, poco margen suelen dejar a la imaginación local, pero eso no es necesariamente malo. Según qué manos locales, es hasta una garantía. Es un musical muy premiado internacionalmente y recientemente en España ha sido nominado a las categorías de, entre otras, mejor dirección de escena, mejor director musical, mejor coreografía, mejor escenografía, mejor diseño de iluminación, mejor diseño de sonido, mejor maquillaje y peluquería y mejor musical, alzándose con el premio en esta última categoría en la 8ª edición de los Premios Teatro Musical.

¡Enhorabuena a todo el equipo por el premio al mejor musical! Y a Christian Escudero por llevarse a casa el galardón al mejor actor revelación. Es muy meritorio responder a la exigencia física de su personaje. Adam/Felicia es maravillos@, pero mis ojos se fijaron en otra mujer: Bernadette. Jose Luis Mosquera hace un trabajo excepcional con este personaje. Ha sabido darle la fuerza, coraje, sabiduría y ternura que Bernadette representa en la obra.

Damas y caballeros, súbanse al tacón y eliminen sus penas. Priscilla… Pasen y vean.

Crítica por Eduardo Ayuso (@DUARAUD)