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JULIO AWAD representativa

Desde su llegada a España hace más de 10 años, Julio Awad se ha encargado de llevar la batuta en casi todos los grandes musicales que han habitado la Gran Vía madrileña. Tras su paso por el extravagante show  Priscilla, reina del desierto, el director de orquesta acaba de resucitar, a modo de concierto, Evita, una de las obras más aclamadas no solo de Andrew Lloyd Webber, sino de todo el género. En esta nueva entrevista para Primera Fila, Guillermo Názara Reverter se reúne con el artista para hacer un recorrido por su impresionante trayectoria profesional, además de hablar sobre sus últimos trabajos y próximos proyectos.

¿Cómo te empezaste a interesar por la música? ¿Recuerdas algún momento clave en el que te dieras cuenta de que esta era tu vocación?

He crecido en una familia de músicos , mi madre y mi abuelo eran cantantes, y mi tío pianista. En mi casa había un ambiente musical constante. Mi madre se encargó de que yo estudiara mucho; y con mucho esfuerzo hizo que yo tuviera acceso a buenos profesores, músicos  y, sobre todo, a espectáculos.

En aquel momento las entradas para los espectáculos eran muy caras y a veces no podíamos pagar esos precios. Igualmente recuerdo con mucho amor cómo mi madre se buscaba la vida para pagar una sola entrada para mí. Me llevaba a la puerta del teatro y esperaba fuera a que yo saliera de la función. En aquel entonces yo tenía 3 pianistas como referencia : mi tío Tito Bisquert, Juan Alberto Pugliano y Mike Rivas. Yo decía <<cuando sea grande, quiero ser como ellos>>.

Mike Rivas, en ese entonces, grababa mucho con mi mamá. Yo iba a ver esas grabaciones y me quedaba fascinado. Él fue el que me hizo descubrir el teatro musical; dirigía muchas comedias musicales y me llevaba con él, me sentaba a su lado -desde donde dirigía- y me explicaba el mecanismo del teatro. Esa era una experiencia maravillosa que influyó muchísimo en mi posterior carrera teatral. Ahora yo hago lo mismo con los chicos que están estudiando y muestran interés por la música en el teatro:los siento a mi lado y con que uno de ellos en el futuro sea un gran director, me hará muy feliz.

Otro que también me marco muchísimo fue Juan Alberto Pugliano, un gran pianista con un gusto extraordinario.

He estado en contacto con el medio desde muy temprano. Tuve la suerte de empezar a tocar el piano con mi madre en sus actuaciones cuando tenía 9 años, y de, ahí hacer experiencia, escuchar y conocer grandes músicos.

Aunque gran parte de tu carrera se ha desarrollado en el teatro, tus comienzos fueron en la televisión, para la que compusiste varias bandas sonoras. ¿Cómo llegó la oportunidad? 

Cuando tenía 12 años grabé un disco de música y poemas con un gran cómico argentino que se llama Paco de Arriba. Él trabajaba en los café concert donde yo tocaba con mi mamá y en un programa de televisión que conducían Andrés Percivale y Graciela Alfano en canal 7. Un día me dijo que quería presentar el disco en el programa y que le gustaría que fuera a tocar. Fui y cuando terminamos, mi madre me dijo: <<Ven Julito, que quiero que conozcas a alguien>>. Me llevó por los pasillos del canal y fue a una oficina, tocó la puerta y le dijo a un señor que había allí, señalándome : <<¿Lo viste en el programa?>>. Y el contesta: <<Sí, ya hablaremos…>>.

Ese señor era Aldo Fabre, un gran productor de la televisión argentina. Pasados un par de años, él me llamó para que fuera a audicionar al canal; allí pasé la audición y entré en la orquesta estable de Canal 7. Hacíamos un programa que se llamaba El Gran Debut, tuve la suerte de trabajar y, sobretodo, aprender de grandes músicos como Néstor Marconi, Juanjo Domínguez y Juan  Alberto Pugliano.

Aldo se convirtió en mi padrino, y empezamos a trabajar muchísimo juntos escribiendo música para el canal.

¿Qué retos supone componer música para este medio? ¿Cuál sería la principal diferencia en comparación con las bandas sonoras para teatro?

El reto mas grande en TV es la velocidad. La velocidad a la que se trabaja es muy superior que en teatro; y la soledad. Me explico, cuando tu compones para TV el saber si al público le gusta o no lo que has escrito no es inmediato; estás solo frente a una cámara -aunque detrás de esa cámara haya 3.000.000 de espectadores-. En cambio, en teatro el público está allí delante de ti y te premian con el nivel de su aplauso inmediatamente. Esto también hace que tú puedas cambiar la interpretación o la conducción de tu obra en ese instante.

Si tuvieras que quedarte con alguna serie o programa en la que trabajaras, ¿cuál sería y por qué?

Me quedo con cualquier programa que tenga orquesta en directo, como El Gran Debut en Argentina o Cántame como pasó, que dirigí en TVE hace unos años.

En el 2000 decidiste cruzar el charco y te viniste a España, donde iniciaste tu carrera como director musical. ¿Cómo surge esta nueva etapa?

Esta Maravillosa etapa surge gracias a mi amigo  Paco Cuenda allá en el 2000 me ofrece dirigir un musical que se llamaba Estamos en el Aire que producía Enrique Salavarria , desde ahí viene todo lo demás se enlazan una cosa con otra, esto hace que me afinque en este país maravilloso el cual me abrió su corazón y se pasen 15 años volando sin darme cuenta.

Desde entonces, has dirigido prácticamente todos los grandes musicales que se han adaptado aquí. ¿Cuál dirías que fue el más desafiante? ¿Tienes algún favorito? ¿Por qué?

Todos son desafiantes todos tienen algo que engancha, todos tienen su complejidad. El género de teatro musical es una de las artes más complejas; el esfuerzo del montaje para llegar a un alto nivel es muy grande y lo más difícil es mantener ese nivel durante toda la temporada. Eso hace que cada espectáculo se quede grabado en un pedacito de tu corazón. Al musical Avenue Q  le tengo muchísimo cariño, porque allí conocí a mi esposa Inma Mira, de la cual me enamore perdidamente y formamos una familia juntos con nuestra hija Julia.

Hace poco llevaste la batuta del de los musical más ambicioso de esta última temporada, Priscilla: Reina del Desierto. ¿Qué destacarías de su partitura en comparación con otras obras que hayas dirigido?

Lo más destacable musicalmente de Priscilla son los arreglos; los hizo mi amigo Stephen “Spud” Murphy, con quien tuve el honor de trabajar codo con codo durante meses. Estos arreglos son de una complejidad enorme y requiere músicos que tengan un nivel de lectura e interpretación del estilo muy alto. En Priscilla no está nada escrito al azar; no hay lugar a la improvisación. Spud pensó nota a nota de sus arreglos con un concepto maravilloso.

Ahora te embarcas en un nuevo proyecto, en el que diriges una de las partituras más célebres de Andrew Lloyd Webber, Evita. Háblanos sobre esta nueva producción. ¿Con qué novedades cuenta al lado de otras hechas en España? 

En esta producción tengo el honor de estar nuevamente junto a Jaime Azpilicueta, que es el director original en España de este show. Él dirigió Evita hace 30 años y sabe de este show más que cualquiera; y como ya sabéis, un espectáculo dirigido por él es un sello de calidad. El elenco y la orquesta que tenemos es maravilloso el Auditorio de Tenerife y el Cabildo ponen absolutamente  todo de su parte para que esta producción tenga una calidad internacional.

La novedad es que acabamos de grabar la primera versión en castellano del tema You must love me con una gran adaptación de Azpilicueta y mis arreglos. Para Jaime y para mí fue un orgullo que esta versión sea aprobada por Tim Rice y Andrew Loyd Webber; acabamos de hacer un poquito de historia con nuestro aporte, ¡es la primera versión mundial en castellano de este tema que será de aquí!

¿Qué retos te ha supuesto como director?

El reto es enfrentarse a la historia de Evita; una historia muy fuerte de una mujer que fue y sigue siendo de gran influencia para la sociedad argentina. Mi handicap va a ser emocionar al público con la música y que la música sea tan fuerte como la historia que soporta.

Si tuvieras que dar un solo motivo para ir a ver esta obra, ¿cuál sería?

Van a ver Arte al máximo nivel.

Después de Evita, ¿tienes algún otro proyecto a la vista?

¡Sí! Después del estreno de Evita vuelvo a Madrid y empiezo el montaje de Iba en serio, musical dirigido por Juan Carlos Rubio, con Jorge Javier Vazquez y Kitty Manver como protagonistas. Llevamos tiempo preparando esto con una selección de temas muy meticulosa y con unos arreglos que llegarán al espectador. Este es mi nuevo reto y lo que más me gusta es que estamos creando un musical de aquí; un musical local, un musical para hacer reír y llorar con nuestros códigos. No puedo adelantar mucho del espectáculo de momento… Pero estoy seguro de que el público que venga a verlo sorprenderá con lo que va a pasar en ese show.