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Dos compañeros se reencuentran en la reunión de ex alumnos de un colegio religioso. Para uno de ellos, guapo y popular, su mayor drama fue sacar un notable; para el otro, acosado desde pequeño por ser gay, su único objetivo fue sobrevivir. Guillermo Názara nos cuenta su opinión sobre este ácido montaje que, tras su paso por Barcelona, regresa a Madrid en los Teatros Luchana, donde permanecerá hasta finales de abril.

Hay heridas que nunca acaban de curarse. Y aunque muchas veces intentamos consolarnos bajo el viejo refrán de que “lo que no nos mata solo puede hacernos más fuertes”, a menudo nos siguen atormentando los fantasmas de un pasado que no creemos merecer, especialmente cuando todavía no se ha hecho justicia. Más allá de la homofobia (una lamentable realidad a la que muchas personas siguen enfrentándose día a día y desde pequeños), Here Comes Your Man cuenta con el rasgo más efectivo a la hora de conectar con el público: la universalidad.

Ese irrefrenable deseo por encajar en el grupo, de ser aceptado, de formar parte de algo que ni siquiera es bueno para nosotros; el pánico al rechazo y el sentimiento de fracaso por estar solo, aun siendo conscientes de no haber hecho nada malo; y ese destruct ivo halo de vergüenza y temor por amar a quien los demás te dicen que no debes, nunca movidos por la razón, sino por el odio y el prejuicio. De una forma u otra, todos podemos identificarnos con el dolor que esta obra no solo refleja, sino que hace palpable gracias a las brillantes interpretaciones de Marc Ribera y Sergi Cervera, con las que no parece que estemos viendo una representación, sino espiando una conversación.

Tanto el texto como su historia son una fría dosis de una realidad que muchos se empeñan en negar, pero sobre todo, de los motivos por los que lo hacen: no porque busquen el perdón, sino por el miedo a ser descubiertos. Con un arranque más o menos fuerte, su ritmo se mantiene ágil constantemente, revelando la profundidad de dos personajes muy bien construidos, y en cuyos diálogos se desnudan personalidades con las que todos seguramente hemos lidiado en algún momento de nuestras vidas; y escenas que aunque extremas, en ellas podemos reconocer su autenticidad.

Here Comes Your Man es sin duda una de las producciones más recomendables en lo que llevamos de temporada. Sufrimiento, fracaso, apariencias, derrotismo… Adjetivos que normalmente solo podemos asociar a lo negativo, pero en este caso, es precisamente esta crudeza la que hace que este montaje sea tan recomendable. Y es también razón por la que lo llevo recomendando desde que fui a verlo la semana pasada. Porque Here Comes Your Man es tan buena… que duele.

Puedes consultar más información sobre Here Comes Your Man en este enlace.

Por Guillermo Názara