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La plataforma Scenikus ha lanzado un nuevo formato teatral, en el que el público podrá vivir un romance “en privado” con el miembro del elenco que elija. Guillermo Názara nos cuenta su visión sobre esta innovadora propuesta, en la que durante 15 días cada espectador recibirá audios, imágenes y canciones para narrar una historia de amor que costará creer que nunca haya sucedido.

Todo comenzó en una tarde de verano. Un número desconocido, un mensaje inesperado, una cálida voz que me hablaba como si conociera de siempre… Él mismo titubeaba en sus audios, quizás sonrojándose mientras pronunciaba aquellas palabras con las que abría la puerta a sus sentimientos. Más de una vez me pidió que no me riera. Yo nunca lo hice; como mucho, sonreí. Así empezó una historia que quizás ya haya acabado, pero que siempre se podrá reiniciar. Así empezó… el amor de cuarentena.

Dos semanas de recuerdos de momentos que nunca existieron, pero que mi mente pintaba como un tesoro en su memoria. Imágenes que evocaban a lugares que jamás visitamos juntos. Y aún así, todo parecía verdad. En algunos momentos, deseé que lo que me contaba realmente hubiera ocurrido. En otros, me lo llegué a creer. Sus frases eran poéticas, teatrales, a veces un tanto fantasiosas, como si de un monólogo de teatro clásico se tratase. Un monólogo para el que yo era su único espectador.

Los días fueron sucediéndose, dejando tras ellos una estela de cuento formada por sentimientos imaginados, escenarios que jamás compartimos y canciones que evocaban a algo que nunca pasó. Nada fue real, salvo una sola cosa, quizás la más importante: nuestra conexión, no con su voz, ni las fotos, ni tan siquiera el personaje, sino con esa trama que parecía haber sido hecha solo para mí. Dicen que el arte es aquello capaz de remover tus emociones. Y no hay emociones más fuertes que aquellas que surgen de la conexión. Si es así, donde hay conexión, hay arte.

Puede que todo haya sido una gran mentira, pero lo que es cierto es que, a partir de un guion, yo creé mi propia historia. Nuestra historia. La que siempre podré volver a crear… y a vivir.

Falso romance vivido con Jaime Lorente.

Por Guillermo Názara