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La obra evidencia a través de la comedia cómo la generación más preparada es también la que tiene peores condiciones laborales. Dirigida por Alberto F. Prados y protagonizada por Jaime Reynolds y Olalla Hernández, la historia gira alrededor de dos jóvenes empleados de una agencia de youtubers, cuya amistad peligrará cuando, debido a los recortes, la empresa decida despedir a uno de ellos.

¿Te sientes ninguneado en tu trabajo? ¿Notas que tus compañeros tienen mejores condiciones aunque tengan menos responsabilidad? ¿Tu jefe es un abanderado de las “causas justas” (tan radical que sus ideas son una parodia de ellas mismas) pero solo cuando puede barrer para casa? ¿Crees que el duro esfuerzo que ha supuesto tu formación no ha servido absolutamente para nada?

Si lo que esperas es que te tranquilice y te diga que tengo la solución… lo llevas claro. Pero quizás te consuele saber que, al igual que tú, todos los jóvenes estamos igual. Y como no hay mejor terapia que reírse de uno mismo, la Sala Azarte nos prepara una comedia destinada a todos aquellos veinteañeros (o incluso treinteañeros) que malviven -si lo consiguen- con contratos temporales, becas pésimamente remuneradas y compañeros de escasa profesionalidad.

Dirigida por Alberto F. Prados y protagonizada por Jaime Reynolds y Olalla Hernández, Bruto o Neto cuenta la historia de Curro y Guiomar, dos jóvenes empleados de la agencia de youtuber DiTubers, que martiriza a su personal. Aunque ambos sueñan con un futuro próspero y un contrato indefinido, sus esperanzas se verán truncadas cuando la empresa les comunique que solo podrá contar con uno de ellos debido a los recortes. Comenzará así una serie de pruebas que decidirán quién conservará su puesto, que pondrá en entredicho algo mucho más importante: su amistad.

La trama surge de las ilusiones y aspiraciones que todos tenemos, y de lo que ocurre cuando entran en conflicto con la necesidad. Tal y como afirman sus creadores: “parte de la autobiografía de la generación más formada de la historia pero condenada a vagar entre trabajos precarios y contratos de prácticas. Nuestros padres soñaban con la casa ideal, con una jubilación de oro y con darle lo mejor a su familia. Nosotros soñamos con encontrar un empleo que nos permita subsistir en un mundo en el que los alquileres son cada vez más altos y las esperanzas pujan a la baja”.

Bruto o Neto podrá verse en la Sala Azarte hasta el 24 de noviembre. Las entradas, disponibles a 14 euros, están disponibles en taquilla y en la web del teatro.

Por Guillermo Názara