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El pasado 5 de octubre se estrenó en el teatro Calderón el musical La Familia Addams, basado en los personajes y tiras cómicas del humorista gráfica Charles Addams. Un musical que nacía en Broadway en 2010 y que llega a Madrid como una de las principales apuestas de la temporada. Nuestro crítico Duar Martín nos habla de lo terrorífico de este musical y sus macabros protagonistas.

He tenido la cita perfecta. Después de nuestra primera conversación, provocada por un retraso de avión en Bucarest, y semanas de whatsapp, llegó el día. Me and my baby quedamos para dar un paseo por La Almudena. La tumbas cobran otro sentido cuando te explican su belleza. Fuimos a cenar al restaurante La Casa del Fantasma. “La carne cruda”, dijo. “Cómo se cuida”, pensé yo. Acabamos tomando algo en la discoteca Extremaunción, mientras sonaba Mi novio es un zombie. Alaska siempre ha tenido novios muy normales. La noche acabó como os podéis imaginar. ¿Dónde está el manual de la relación perfecta? Yo soy feliz… ¿lo eres tú?

La Familia Addams es el planazo para todos los públicos de la temporada. Hacía mucho tiempo que no me reía tanto y no solo con lo que dicen, sino con el cómo. Los actores están geniales en lo que tienen que hacer. La mayoría de las voces, estupendas. Una modesta escenografía que sustenta muy bien el musical. Las canciones tienen melodías muy ágiles y ayudan mucho a que el ritmo del musical no caiga nada desde el alto listón al que lo elevan los actores y el texto. Una comedia musical, no de Broadway, como dice el claim que usan (¿qué aporta eso para vender el show?), sino, una comedia musical… para morirse de risa. A veces lo obvio funciona. Aunque yo lo de comedia musical tampoco lo habría usado.

Uno de los retos de este musical era aterrizar el texto a nuestro mercado. Se hace muy bien y se refleja en la secuencia infinita de carcajadas en el público. Ese día se sentaba a mi lado un amigo de sentido del humor peculiar y para quien fue su primer musical. Cuando vi que sonreía me dije “pues si a este le hace gracia…”. Llegado el momento en el que mi amigo se reía como todos lo hacíamos, ahí ya pensé “este musical funciona”. Yo, desde luego, me lo pasé bien desde el primer momento y, si es verdad que el segundo acto, como a veces pasa, no estuvo a la altura del primero, daba igual. Fue un digno segundo acto y, aunque me hubiera ido en el descanso, habría merecido la pena.

Xavi Mira (Gómez) y Lydia Fairen (Miércoles) están fantásticos. ¡Enhorabuena! Es un gustazo cuando te encuentras gente así sobre el escenario. Lydia Fairen es una gran cantante, y ya la hemos podido ver en otros trabajos. En este musical “se sale”. ¡Qué voz!, ¡qué buen trabajo! Xavi Mira ES Gómez. No me imagino a otro actor en este papel. Qué bien elegido y qué gran trabajo el del señor Mira. Cómo no destacar las apariciones de Meritxell Duró (Abuela). Es de esos personajes que te quieres llevar a casa. Qué divertida, qué maravillosamente ejecutado el personaje. Cuando consigues que al poner el pie en el escenario la gente ya sonría, you got it. Julia Möller (Alice Beineke) nos da otro de los grandes momentazos del musical… ¡grande, ella!

Este musical es un producto que funciona. Es lo que tiene que ser. O, desde luego, se aproxima mucho. Hay un texto muy bien adaptado y buenos actores, así que el punto de partida ya promete. Y, por supuesto, el trabajo de todos a quienes no vemos. Debería irles muy bien y, especialmente en Navidad, cuando el consumo de espectáculos familiares se dispara. Es un espectáculo visualmente efectista y muy divertido para familias, jóvenes, adultos, marineros, soldados, solteros, casados, amantes, andantes y… heteros, gays, altos, bajos, vivos y muertos.

Damas y caballeros, yo volveré a verla. La Familia Addams… Pasen y vean.

Por Duar Martín