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Llega al teatro Coliseum el musical El Guaradespaldas, basado en un clásico de los noventa con una banda sonara llena de hits que permanecen en la memoria de muchos y enganchan a nuevas generaciones. Un musical que llega a Madrid con vocación de quedarse en un año repleto de estrenos como hacía mucho que no pasaba. Nuestro crítico Duar Martín nos habla de su experiencia frente a esta nueva apuesta teatral.

Ya no hay DIVAS. Y no me pongo nostálgico, es una realidad. La razón, de nuevo, la piratería. Crear una diva suponía una inversión por parte de las discográficas que hoy en día es inasumible porque ese dinero no va a volver. Las cifras y “estrella” de las más recientes “divas” se alejan bastante de las que sí lo fueron por derecho, por momento histórico y por millones en marketing sobre ellas. La banda sonora de El Guardaespaldas, coproducida por Whitney Elizabeth Houston, con más de 45 millones de copias vendidas es la más vendida la historia, y es muy probable que así sea hasta que el ser humano acabe con la vida en la tierra, you’ll see.

El Guardaespaldas es un ameno, vistoso y muy coreografiado concierto con canciones emblemáticas de una GRANDE. Qué difícil hacer lo que hace Fela Domínguez (Rachel Marron). Mi enhorabuena ya solo por intentarlo, con el mérito de hacerlo cada noche. Imagino que si Stage no encontró a su Whitney made in Spain, será que muy fácil no es enfrentarte cada noche a esas canciones. Fela se rodea de lo que para mí es lo mejor de este musical: los bailarines. Como ya comenté en mi reflexión sobre Mamma Mia!, me alegra ver que el cuerpo de baile está en el punto en el que tiene que estar.

Maxi Iglesias e Iván Sánchez. Imagino que se espera comentar algo de ellos, así que lo haré. La pregunta que el público se hace es “¿pero cantan?”. Parece que nos hemos olvidado de la película. Kevin Costner no cantaba en la película y afortunadamente nuestro bipolar Frank Farmer tampoco. Salvo un acertado momento cómico en el que Frank agarra el micrófono y “da el cante”. Te da hasta ternura, si no ganas de salir corriendo. ¿La gran ausente de la noche? Su interpretación. Tampoco desvelo nada, tampoco nadie espera nada de ellos, así que podemos decir que cumplen la expectativa. Partiendo de que NO dan con el perfil del personaje y que son un comprensible gancho de marketing, su trabajo te aleja totalmente de la historia. Yo me voy a mojar: si tengo que elegir, me quedo con Maxi Iglesias.

La ausencia de interpretación la quiero hacer extensible a todo el musical. Llega un punto en el que ya te da igual lo que ocurre entre canción y canción. Creo que es el segundo acto más largo se me ha hecho de los muchos que he podido ver (imagino que el señor que se durmió delante de mí opina igual). El problema es que no consiguen que conectes. No entras en la historia, no te los crees… no hay clímax. Ni te crees a Fela (quien hace honor a esa máxima nacional de olvidarse de la dicción. En su caso, además, en un intento fallido de neutralizar el acento); su “hermana”, con un acento distinto al suyo; Iván Sánchez, con un acento que no entendí (me han dicho que ha estado trabajando fuera de España. En fin… sin comentarios… ES ACTOR); y un guion mal localizado que no engancha. En el primer acto nadie reaccionó a los varios intentos de conectar con el público. Solo hasta el momento en el que Frank Farmer “canta”, pensaba que estaba solo en el teatro.

La moda de un gay-tipo en el reparto en España se ha convertido en lo mismo que ocurre en Estados Unidos con actores negros. Por favor, sensatez. Dicho esto, Juan Bey está fantástico. Ya le he visto en varios momentos de su carrera y guardo especial recuerdo de su completo trabajo en “La verdad de los domingos”. ¡Qué gran rato!

Damas y caballeros, nos dejó demasiado pronto. El Guardaespaldas… Pasen y vean.

Por Duar Martín