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Dos amigos, a regañadientes, forzados a compartir piso. Una mujer veinte años más joven irrumpe de repente en sus vidas. Si las cosas ya iban mal, ¡ahora son un completo caos! Carlos Chamarro protagoniza Pares y Nines, una de las comedias más conocidas de Jose Luis Alonso de Santos, que hasta el 27 de agosto permanecerá en el Teatro Prícnipe Gran Vía. Guillermo Názara conversa con el actor sobre la obra, una de las más representadas en España en los últimos treinta años.

Un hombre abandonado por su mujer y sin lugar al que ir. Parece que la vida no ha tratado muy bien a Roberto…

Todo le ha salido mal. Se formó para ser profesor de Matemáticas, pero está en el paro; una víctima más de la crisis. Mientras sufre el desempleo, le deja su mujer. La única solución que encuentra es ir a casa de Fede, su amigo, para que le ayude. Lo que pasa es que a Fede le quité la novia, que luego se convertiría en mi mujer. ¡Mi personaje es una verdadera cruz!

¿Cómo consigue Roberto que Fede lo acoja?

Porque es una amistad muy antigua. Si alguien ha superado que su amigo le quite a su novia (con la que además tenía un hijo), es porque o bien no lo queda nada en su vida o no es nada rencoroso. Es todo a causa del cariño, y también un poco de la pena. Aunque es cierto que Roberto es bastante jeta: como está en el paro, se pasa todo el día tumbado en el sofá; todo lo hace y lo paga Fede.

Nines, una joven de 20 años, irrumpe de pronto en vuestras vidas. ¿Qué tiene ella que os atrae?

Juventud y ganas de vivir. Es algo que se contagia mucho. Roberto se ha intentado suicidar, aunque solo para llamar la atención. Su positividad y amistad inspiran mucho. Además, cuando uno llega a los cuarenta o cincuenta, quiere saber si sigue siendo atractivo  para este tipo de mujeres. Cuando alguien te empieza a tratar de “usted”, se te viene el mundo abajo. Así que cuando veo que mi amigo se enrolla con ella, pues yo también quiero; porque además está muy buena (ríe).

¿Dirías que tu personaje vive la famosa “crisis de los cuarenta”?

Sí. Aunque quizás ha pasado un poco esa edad (ríe). Yo por ejemplo no tuve esa crisis, pero en este personaje es evidente. No es solo que la esté viviendo, sino que la está sufriendo. Se está encontrada canas, se le cae el pelo, se cansa al subir por las escaleras, no liga, su mujer (que pensaba que iba a ser la última) lo ha dejado… Es lógico que cuando ve a una chica joven, quiera probar si puede ligársela.

Más allá de la ex mujer de Roberto, ¿quién es Carmen?

Al principio de la obra se muestran unos sujetadores suyos. Ya nos indica que era una señora de pechos muy voluptuosos (ríe). Es una mujer que ha dejado a Fede para irse conmigo. Y luego me ha dejado a mí para irse con otro. En resumen, vive la vida. Ha tenido un hijo, así que se ha realizado como madre, pero seguramente ha vivido la misma crisis que nosotros y quiere ver si sigue siendo atractiva para los hombres. Es un poco Mata Hari: luego me voy con otro, y con otro, y con otro… Y al final todos nos quedamos solos, que es un poco la moraleja de la historia.

¿Se diría que hay un dominante en vuestra relación de amistad?

En estas relaciones tan largas, creo que el papel de dominante y dominado se va alternando por épocas. Depende de tu situación emocional. Cuando buscas consuelo, esperas que el otro esté más fuerte para que te lo dé. Cuando te lo piden a ti, tú debes ser el fuerte . Realmente no sé quién es el más dominante en esta relación. Fede es más centrado, más calculador… mientras que yo soy más jeta, aunque porque él me ha quitado cosas. Vamos muy a la par.

¿Por qué hay que ver Pares y Nines?

Es una comedia muy interesante y muy bien escrita, con unas escenas muy cortas, que empiezan con un conflicto y acaban con otro, algo que es muy difícil de ver en teatro con un solo decorado. Es una pieza muy inteligente, donde se mueven emociones y donde hay resoluciones. Además de que tiene una parte erótica muy interesante, que en teatro siempre es mucho más atractivo, aunque no diré quién mostrará su piel (ríe).

Por Guillermo Názara  (@MrNazara)