Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Carlos-Sobera-Reyes-Teatro-Victoria_924219285_107046894_667x375

El pasado 8 de junio, el Teatro Reina Victoria cumplía su primer centenario, con una extensa trayectoria a sus espaldas respaldada por el trabajo de algunos de nuestros mejores artistas. Ahora, la vida del Reina Victoria inicia una etapa distinta, esta vez bajo las riendas de su más reciente propietario, Carlos Sobera; quien ha decidido iniciarla reconociendo el trabajo de la actriz Lola Herrera, a la que se le ha regalado una Butaca de Honor con su nombre. Guillermo Názara conversa con presentador y productor sobre el nuevo rumbo de este edificio emblemático, para el que se planea un lavado de cara de 360º.

Cien años del Reina Victoria, Butaca de Honor para Lola Herrera y el 50 aniversario de Cinco Horas con Mario. Parece que hoy se hace Historia no solo para este edificio, sino para el teatro español…

Sin lugar a dudas. Aunque Lola Herrera haya tenido una relación maravillosa con el Teatro Reina Victoria, ella es sobre todo una joya del teatro español. Por otro lado, Miguel Delibes… ¿qué te voy a contar? Es como si el destino hubiera querido que todo confluyera en este teatro: el centenario del teatro (que todavía tiene más mérito al haber superado una guerra); los cincuenta de Delibes; los casi ochenta y uno de Lola; y la tercera función de Cinco Horas con Mario. Es todo magia.

Más allá de su trayectoria, ¿qué tiene de especial este teatro para moverte a comprarlo?

Lo cierto es que yo nunca quise comprar este teatro. Ni este, ni ninguno. No tengo vocación de propietario de inmueble. Me costó mucho comprar una casa… ¡imagínate un teatro! Lo que ocurrió es que nosotros, desde Arequipa, producimos muchos espectáculos y necesitábamos un espacio desde el que dar salida a nuestras obras; ya que a veces nos costaba presentarlas todas. Fue entonces cuando nos pusimos a buscar un espacio hasta que encontramos este. Lo que yo quería era hacer un contrato de arrendamiento; pero los propietarios solo querían venderlo. No había otra opción, ya que tampoco había ningún otro teatro disponible. Y aunque desde el punto de vista financiero esto nos ha supuesto hipotecarnos durante muchos años, dejar pasar esta oportunidad habría sido un delito.

Carlos Sobera junto a Lola Herrera, destapando la Butaca de Honor

Después de 26 años bajo la dirección de Enrique Cornejo, el Teatro Victoria inicia una nueva etapa. ¿Por qué se va a caracterizar?

Al edificio le estamos dando un lavado de cara importante. En primer lugar, vamos a recuperar la cúpula; que durante años ha estado cerrada y ahora, por primera vez, permanecerá abierta para algunas funciones (aunque la contaminación lumínica no permita ver nada). También vamos a trabajar la marquesina para que la fachada tenga más protagonismo y  el teatro tenga más presencia en una zona como esta. Queremos que se convierta en un punto de referencia en Madrid. Por otro lado, nuestra intención es que no solo haya arte en el escenario: desde el momento en el que entras debes tener la impresión de que estás en un lugar emblemático, donde la expresión artística te abrace; que tu visita a este lugar se convierta en una experiencia. Pero lo más importante es que queremos hacer de este teatro un punto de encuentro para el mayor y más diverso público. No queremos que se encuentren solo con un género o estilo, sino que tengan la posibilidad de encontrar su hueco entre todas nuestra oferta. La idea es que sea muy democrático y participativo; renovándose permanentemente.

Carlos Sobera le entrega una placa conmemorativa a Lola Herrera

¿Tendrán cabida los musicales de gran formato en esa oferta?

No es posible. El escenario no nos lo permite; ni tampoco la dimensión del teatro (son 600 localidades con visibilidad buena). Un musical te exige un mínimo de 900 a 1000 butacas porque la inversión es muy grande. En este escenario se podrían hacer musicales como Chicago (de medio formato), pero no se podría hacer El Rey León; en todo caso, El Leoncito. Pero no creo que la gente viniera a este teatro para ver El Leoncito; quizás, El Gatito Presumido (risas).

Si se cumplieran otros cien años de este teatro, ¿en qué punto te gustaría que estuviera?

Lo que más me gustaría es estar vivo y poder celebrar el bicentenario (risas). En realidad, me encantaría que se conservara incluso mejor de lo que está ahora y que se llenase todos los días.

Entrevista realizada por Guillermo Názara (@MrNazara)