Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

vertic_880_0

Cada viernes, el Teatro Tribueñe acoge esta ingeniosa producción sobre ansia y perdición, protagonizada por Iván Oriola y Juan Manuel Ramos y escrita y dirigida por Irina Kouberskaya. Guillermo Názara nos cuenta su visión sobre este montaje inspirado en la obra de Vladimir Nabokov; con una escenografía al más puro estilo Ingmar Bergman.

¿Qué sucede cuando nos volvemos esclavos de nuestros propios deseos? ¿Hasta qué punto nuestra voluntad cede para conseguir lo que queremos? La razón se desvanece y nos volvemos frágiles y vulnerables; sumisos ante las condiciones que nos impone quien creemos que puede hacer realidad nuestras ilusiones; sin importar los límites, sin preocuparnos por las consecuencias… Así le ocurrió a Erwin, cuando aceptó hacer un pacto con el mismo Diablo.

Uno de los grandes dramas del teatro convertido en un monólogo con personalidad múltiple, en el que Iván Oriola saca a relucir sus dotes camaleónicas al dar vida a todo individuo que cae en las redes su historia; ya sea principal, villano o extra. Una muestra de su gran versatilidad interpretativa, en la que personaje y narrador se entremezclan en uno solo para  explorar la débil y susceptible psicología del protagonista.

Todo ello respaldado por una cuidada puesta en escena, que aunque sencilla (dado que prácticamente solo recurre a elementos de atrezo), confiere al montaje el carácter oscuro y espectral propio del texto; con una estética que recuerda a los clásicos de Ingmar Bergman. Una ingeniosa producción que pone de manifiesto la capacidad del pequeño formato para también crear productos visualmente atractivos y narrativamente seductores.

Por Guillermo Názara (@MrNazara)