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ZenonRecalde_FOTO

Actúa, canta, dirige, escribe… ¿Acaso hay algún arte que se le resista a este auténtico todoterreno del teatro musical? Durante más de 15 años, Zenón Recalde ha sido uno de los autores e intérpretes más codiciados de la escena madrileña, habiendo participado en casi todos los grandes espectáculos que se han instalado en la Gran Vía. Guillermo Názara recorre junto al polifacético artista los mejores momentos de su carrera, de la que nos esperan unas cuantas sorpresas para esta próxima temporada.

Desde muy joven empezaste a formarte en las artes escénicas, ¿cómo surge esta vocación tan temprana?

Realmente fue por casualidad. Siempre me gustó la música (a los quince años tenía una banda de rock y tocaba la batería), pero nunca pensé en dedicarme al arte de forma profesional. De hecho, estudié cinco años la carrera de Economía. Si hubiese seguido ese camino habría sido un contable muy infeliz (pero con mucho ritmo, eso sí).

Tus inicios profesionales fueron en la obra New York, New York Swing & Blues como solista. ¿Cómo lograste entrar en el showbussiness por la puerta grande?

Yo llevaba dos años estudiando canto, hacía teatro amateur por las noches mientras que las mañanas y las tardes las dedicaba a mis actividades “serias”: trabajaba como administrativo en una empresa de salud (que paradójicamente arruinaba la mía, por lo tedioso y mal pagado que estaba mi puesto) y estudiaba en la Universidad.

Un día una amiga me llama y me comenta sobre un casting para un musical con todos temas de jazz (soy un fanático de Frank Sinatra, en especial los años cincuenta y sesenta). Yo tenía diecinueve años y bastante morro, así que me presenté. Llevé The lady is a tramp; y por esas cosas de la vida, me eligieron. Al día siguiente, renuncié a mi trabajo.

Zenón en el show “New York, New York, Swing & Blues”, el primer montaje profesional en el que trabajó

Más adelante trabajaste en varias producciones argentinas de teatro musical. Si tuvieras que elegir una, ¿cuál sería y por qué?

A partir de ahí, fui enlazando una producción tras otra; fueron muchas las que me ayudaron y me enseñaron a ser mejor profesional. Pero definitivamente la experiencia que me cambió la vida fue hacer Marius en Los Miserables. Gracias a eso, me dieron una beca para venir a estudiar a Europa. Sin dudas, un antes y un después.

No obstante, tu carrera aún estaba por despuntar. Poco después a estudiar interpretación y canto en algunos de los centros más prestigiosos de Nueva York y, más tarde, Londres. ¿Cómo surgen estas oportunidades?

Estuve en Nueva York en el CAP21 (Collaborative Arts Project 21), un curso que se accede audicionando; y pagando, por supuesto. Fue mi primera (y grata) experiencia con maestros de fuera. A la Royal Academy of Music de Londres fui becado por el Fondo Nacional de las Artes de Argentina; de otra manera me hubiese sido imposible costeármelo.

Fue un año increíble; agotador e intenso, pero alucinante. Canto, interpretación, talleres de autores clásicos, comedia contemporánea, lectura musical, baile, masterclasses con grandes artistas. Nunca aprendí tanto en tan poco tiempo. Como corolario, el día de nuestra graduación (con toga y sombrero), le entregaban el diploma honorífico a Sir Elton John (que había estudiado allí también). Siempre podré decir que me gradué con Elton John, aunque esto puede generar dudas sobre mi edad.

A todos los intérpretes que se han educado fuera les hago la misma pregunta. ¿Qué crees que falta en la formación artística española en comparación con la de otros países?

Entender la importancia del artista completo, educarle tanto en canto como en interpretación, y que sea capaz de moverse. El artista que quiera hacer un musical tiene que saber que no basta una voz bonita; hay que interpretar, hay que educar al cuerpo, hay que ser rápido y hay que tener resistencia y disciplina. En Londres la competencia es brutal: la gente suele estar muy preparada. Aquí poco a poco se están asentando diferentes escuelas que aspiran a formar al actores de musicales. ¡Ahora es necesario que el actor quiera tomar clases! (no solo cuando se aproxima algún casting, sino siempre). Ojo, no estoy generalizando, hay muchos actores que lo hacen.

Zenón como Marius en la producción argentina de “Los Miserables”

¿Qué opinas de la situación actual del teatro en España? ¿Qué crees que deberíamos incorporar?

Más que incorporar, deberíamos deshacernos del 21% de IVA… Es una barbaridad; un “cachetazo” a la cultura y una forma extremadamente efectiva de cargarse puestos de trabajo y limitar las producciones a un mínimo.

Volviendo a tu trayectoria como actor, en 2002 te uniste al elenco de la producción española de El fantasma de la ópera, como cover de Raoul. ¿Qué retos supuso trabajar en una pieza de semejante envergadura y expectativas?

Trabajar en España fue un sueño inesperado. Vine a hacer la prueba a Madrid mientras estaba terminando el año en la Royal Academy, cuando recibí la llamada de la productora para decirme que estaba en el elenco. ¡No me lo podía creer! Llamé a Buenos Aires y le dije a mi familia: “¡¡¡Me han cogido!!!”, e inmediatamente tuve que cambiar la expresión a “¡Me han elegido!” ; y todos respiraron aliviados.

Fue una gran experiencia, empecé como swing y cover de Raoul; y terminé siendo alternante.

Fantasma de la Opera 2004 Raul

Zenón como Raoul junto a Julia Möller en la producción española de “El Fantasma de la Ópera”

A pesar de que has seguido actuando, desde hace años te has centrado más en tu faceta de dramaturgo y director teatral. ¿A raíz de qué surge este cambio?

La vida te va presentando oportunidades; a veces hay que arriesgarse y tomar caminos menos predecibles. Siempre me ha gustado escribir, sobre todo comedias. Soy un gran admirador de Neil Simon, Woody Allen, Billy Wilder y Alan Ayckbourn; me crié escuchando a Les Luthiers. De toda esa mezcla he heredado un estilo bastante personal que disfruto mucho haciendo.

Pero de nuevo, nunca pensé que podría hacerlo de forma profesional; hasta que llegó el momento en que, después de casi quince años como actor, necesitaba canalizar mis impulsos creativos de otra manera. Así que empecé a poner en pie mis propias obras; por supuesto, con pánico de que a nadie le gustara nada de lo que escribiese. Pero me lancé. Cada estreno me supone un vértigo considerable, pero me gusta y ya no puedo detenerme. Escribo todos los días.

La dirección está directamente relacionada con la escritura, me gusta dirigir lo que escribo; y muchas veces suelo escribir pensando en la puesta. Por otra parte, dirección residente en musicales empezó en la gira de Fiebre del Sábado Noche, cuando hacía de Monty, el DJ; el personaje más divertido que me ha tocado interpretar.

Zenón junto a Alberto Vázquez, Marta Valverde y Natalia Millán en la obra “¿Hacemos un trío?”

Tu primer show fue Póker de voces, una obra protagonizada por las grandes estrellas masculinas del teatro musical español. ¿Cómo nace esta idea?

¡Me llamaron ellos! Dani, Gero, Ignasi y David trabajaban en Los Miserables. Querían hacer algo juntos, ¡pero no sabían qué! Un concierto, una obra, algo. Un día me llaman y me proponen que les escribiera algo. Estuve unos días dándole vueltas al tema y se me ocurrió una especie de concierto; autobiográfico y con toques de humor, que funcionó muy bien.

Póker de voces se estrenó en 2011 y desde entonces no ha dejado de renovar temporadas. ¿A qué crees que se debe su éxito?

Creo que es la mezcla perfecta entre virtuosismo vocal  y musical (con un repertorio muy accesible, pero impredecible por momentos) y humor.

Zenón junto a los componentes de “Póker de voces” en la noche de su estreno

Recientemente has dirigido Calle Broadway, el nuevo álbum de Dani Diges con los grandes solos del teatro musical. ¿Cómo ha sido trabajar en este proyecto?

Después de trabajar juntos en Póker de Voces, Dani me pidió que le escribiera un show para la presentación de su disco dedicado a los musicales. A Dani le conozco muy bien como artista, además de ser mi amigo; por ende, ya sé que cosas le funcionan mejor. Tiene mucho carisma y mucha conexión con el público.

Hace poco también trabajaste como letrista, colaborando con el compositor de bandas sonoras Lucas Vidal. ¿Cómo surge la oportunidad de trabajar juntos?

Por recomendación de un amigo en común. Le pasaron mi contacto a Lucas; y me llamó desde Los Ángeles para que le pusiera letra a una pieza suya con la que quería abrir un Concierto Homenaje a John Williams en el Teatro Real. Fueron muchas reuniones y ensayos por Skype (ríe). Pero al final nos quedó muy bien.

Componer música para una canción es muy diferente a crear una partitura que acompañe a una escena. ¿Qué proceso habéis seguido a la hora de crearla?

Tuvimos una primera reunión en la que me mostró un borrador de la pieza, que luego fuimos adecuando a la estructura de lo que queríamos decir con la letra. Después yo le mandaba borradores de estrofas y estribillos; y así unas quince veces… hasta que dimos con la versión final.

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¿Tienes algún nuevo proyecto entre manos del que nos puedas hablar?

Por ahora combino mi trabajo como Director Adjunto en El Rey León con mi escritura diaria. Tengo pendiente mi décima obra en Microteatro por Dinero. En febrero estreno Fer, una comedia futurista con Darío Frías.

Estoy buscando teatro para estrenar este año una comedia en largo que ya tiene ganas de ver la luz. Y también estoy por dirigir un proyecto internacional muy interesante que en breve podré contar.

Muchas cosas para este año, pero lo más importante… es que ha nacido mi hija Luna y es la niña más guapa del mundo (ríe). ¡Salud y gracias por la entrevista!

 Por Guillermo Názara (@MrNazara)