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Tras su éxito con su último show Distinto y Básico, los SwingStar se embarcan en un nuevo proyecto cargado de risas, diversión y por supuesto, mucha música. Guillermo Názara conversa con los integrantes del grupo sobre su nuevo espectáculo, que hasta finales de enero podremos disfrutar en el Gran Teatro La Estación de Príncipe Pío. 

¿Cómo nace Tiempo de canciones?

Tras el show Distinto y Básico en el Teatro Alfil de Madrid, “La Estación” Gran Teatro Príncipe Pío nos hace una propuesta de cara a diciembre y enero a través de nuestra compañía, que aceptamos con la condición de adaptar el espectáculo recinto. Pusimos varios títulos en la mesa y ese nos pareció el más idóneo. Modificamos textos, cambiamos algunas canciones y… ¡zas!, magia potagia (risas).

Contáis con un repertorio muy variado, desde Nino Bravo hasta Shakira. ¿A qué se debe este eclecticismo?

(Risas) Nino Bravo y Shakira son solo unas pinceladas que hacemos en nuestro número final llamado “Zapping”. El resto sí que son auténticas versiones de Los Panchos, Juan Luis Guerra o Bob Marley. Todo esto pasa por nuestro filtro; y si suenan a SwingStar las dejamos, otras las desechamos.

¿Habéis seguido algún criterio a la hora de seleccionar los números?

Venimos ya de un espectáculo que funciona en Canarias, lo que hicimos fue simplificarlo un poquito más para transmitir el mensaje que queríamos dar a través de nuestra manera de contar las canciones. Básicamente hacemos lo que nos gusta; y lo que realmente nos ayude a hilar una historia que a su vez sea bonita, elegante y en ocasiones divertida, siempre desde el cariño y el respeto hacia todos esos artistas que interpretamos. También la compañía aporta su granito de arena dándonos consejos, diciendo qué les gusta y que no; aunque en ese sentido, nos dejan bastante cancha para elegir. Eso sí, el público es soberano y finalmente son los aplausos los que nos indican que temas funcionan más que otros; y lo tenemos clarísimo.

Tan solo tres voces y una guitarra como instrumentos. Los números de algunos de los autores que habéis elegido tienen mucha intensidad, ¿cómo los habéis arreglado sin que se vean afectados?

Necesitábamos hacerlo. En ocasiones un cantante, actor o pintor necesita desnudarse y mostrarse tal cual es, con sus defectos, sus virtudes y lo que es mejor: su naturalidad. Una canción cuando es buena, da igual cómo la hagas… (tienes que ser muy cafre para hacerlo mal). Quizás todo lo que hemos escuchado y vivido en la música nos ayudó a elegir y nos dio esa clave a la hora de realizar los arreglos y procurar respetar siempre el original llevándolo a nuestro terreno. Juan Dávila es el filtro y culpable (en el buen sentido) de los arreglos. El resto sucede de una manera muy sencilla: cantándolos mientras nos miramos y sentimos la música fluir. Después todo es cuestión de adaptar las voces, sugerir pequeños cambios que hacen crecer la canción para que no pierda su fuerza o esencia. Esos momentos son los mejores que tenemos en nuestra retina: cuando desnudas la canción, como si pelases una fruta, un plátano, que luego lo masticarás saboreándolo. Es maravilloso (risas).

Son muchos los espectáculos en los que se versionan canciones de otros cantantes. ¿Qué creéis que diferencia al vuestro?

Seguimos sin saberlo… Escuchas, comentarios de la gente, cosas como: “jamás había visto algo así”. Como bien dices, hay mucha gente que hace versiones como nosotros. Otros comentarios como el fin de semana pasado: “hacía años que no me lo pasaba tan bien”; y no hablamos de humor, sino de estar a gusto. Si hacemos balance de lo que sucede y nos cuenta la gente que se nos acerca después del show, al público le encanta la sencillez; y más que le cuenten una canción en vez de cantársela. Eso hace que lo metas en el escenario, lo sientes en el sofá y empiece a recordar su niñez, su primer beso, su primer amor y un sinfín de recuerdos que finalmente le tocan el alma.

Una de las claves de vuestro show es el humor. ¿De qué manera lo habéis incluido en el espectáculo?

De todo corazón te decimos que no somos humoristas, de verdad (risas). En serio, es muy difícil hacer humor y los artistas que se dedican a ello se merecen nuestro respeto. Hemos quitado muchos diálogos que daban pie a eso. ¿Hacemos humor? Para nada. No queremos confundir al público, pero eso no quita para que seamos nosotros mismos. En ocasiones es hasta el mismo nerviosismo del momento o la improvisación la que hace que soltemos una palabra o frase con la que el público se troncha, pero son cosas “por norma general” reales que nos han pasado y contamos libremente. Ahora bien, funciona mucho y nos encanta que la gente en algún momento del show se ría un poquito (risas).

Si tuvierais que dar una sola razón para ir a ver Tiempo de canciones, ¿cuál sería?

Bueno, nos lo pones muy fácil, las entradas de El Rey León están agotadas hasta dentro de unos meses. Vente a ver Tiempo de canciones, que a día de hoy hay entradas a la venta y encima te sobra dinero para irte a cenar el sábado por la noche y a desayunar churros con chocolate por la mañana.

Entrevista realizada por Guillermo Názara (@MrNazara)