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José Luis Mosquera 1 - Priscila El Musical

Como si se tratara de aquella enigmática estrella del cine mudo, José Luis Mosquera es de los pocos actores con derecho a sustentar el título de “el hombre de las mil caras”. La versatilidad de sus personajes es sin duda el rasgo que mejor define la trayectoria de uno de los intérpretes españoles más curtidos sobre el escenario, sin haber dejado de lado otros formatos como el cine y la televisión. Desde su estreno, José Luis encabeza el elenco de Priscilla, reina del desierto, uno de los musicales más exitosos de la pasada temporada de Madrid. Guillermo Názara se reúne con el artista para recorrer los momentos más especiales de su trayectoria, marcada por la constancia, esfuerzo y amor al espectáculo.

¿Cómo surge tu vocación por el espectáculo?

Desde que tengo memoria recuerdo querer dedicarme a la interpretación, aunque no tenía ningún antecedente familiar; ni siquiera en mi entorno más cercano. Según me contaron, desde muy pequeño intentaba repetir escenas que aparecían en la televisión o bailar las canciones de la radio; a veces me subían a una mesa para que se me viera mejor, así que parece ser que mi primer escenario fue una mesa… (ríe).

A lo largo de tu carrera te has formado con grandes maestros de danza e interpretación, sin embargo nunca has cursado estudios reglados en ninguna de estas disciplinas. ¿Crees, al igual que muchos, que este tipo de estudios no son los apropiados para un artista?

En absoluto, creo que todas las personas- y por supuesto, los artistas- deben formarse para enriquecer el fondo y la forma de su trabajo. Lo que ocurre es que por diversas circunstancias hay artistas que realizan esa formación a base de trabajar. Por ejemplo, hace años en teatro estaba la figura del meritorio, que como se decía coloquialmente “sacaba la lanza o la bandeja” e iba aprendiendo la profesión desde abajo. En mi caso no fue exactamente así: empecé a los 13 años estudiando teatro, pero al poco tiempo estaba pisando el escenario del Teatro María Guerrero con un buen personaje en un espectáculo infantil creado con entremeses de Lope de Vega y Lope de Rueda titulado La Tierra de Jauja. A partir de aquel montaje, mi aprendizaje ha sido y sigue siendo el privilegio de vivir exclusivamente de esta profesión, lo que supone un inmenso bagaje que me han ido aportando todos los compañeros con los que he compartido o no trabajo; y sumado a ello, diversos cursos, talleres y clases específicas que realizo puntualmente.

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José Luis en la obra “Morir”

El transformismo ha sido –y sigue siendo- uno de los pilares de tu trayectoria como actor. ¿Cómo empezaste a trabajar en esta rama de la interpretación?

En tantos años de carrera, naturalmente ha habido algunas pequeñas etapas en las que el trabajo en teatro flojeaba. En una de ellas surgió la posibilidad de presentarme a un concurso de transformismo con premios en metálico; lo curiosos es que nunca me había vestido de mujer, ni siquiera en carnaval, por lo que me preparé a conciencia… y  conseguí ganar. A partir de aquello, se sucedieron buenos contratos en Salas de Fiestas y Casinos en España, Portugal y Chicago, que he ido alternando con trabajos en TV, cine y, sobre todo, teatro; encontrando en esta rama de la interpretación auténticos maestros como por ejemplo Miguel Velasco.

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Son muchos los espectáculos transformistas en los que has participado. ¿Destacarías alguno en especial? ¿Por qué?

Destacaría dos: el primero Comic, un espectáculo de music-hall que presenté en la por entonces emblemática Sala Cleofás de Madrid; y donde me rodeé de un grupo magnífico de profesionales en el escenario, la coreografía y la dirección, integrando el transformismo fregoliano -cambios rápidos de personajes sin salir de escena- y consiguiendo muy buenas críticas y un gran éxito de público. Y el segundo, EsLizafrenia -por ser el último-, un espectáculo unipersonal de hora y media, donde unía el teatro y el cabaret. En él un transformista en su camerino reflexionaba con mucho humor y ternura sobre las relaciones humanas y la búsqueda del amor, mientras se prepara y sale a escena para representar un esquizofrénico concierto de Liza Minnelli. Un trabajo muy exigente y riguroso en su preparación y ejecución; y que curiosamente lo representé por última vez hace algo más de cinco años precisamente en la Sala 2 del Teatro Nuevo Alcalá, donde estamos ahora en la Sala Grande con Priscilla, reina del desierto.

Sin embargo, también tienes a tus espaldas una larga lista de obras de teatro en las que has trabajado. Quizás una de las más importantes sea La mujer del año, en la que compartías escena con Norma Duvall. Háblanos de tu paso por esta producción.

Fue una experiencia de la que aprendí mucho al ser mi primer musical. Interpretaba dos personajes: un copresentador, junto con Norma, de un programa matinal televisivo; y un popular gato de una tira cómica en un periódico, que en un momento dado cobra vida como álter ego de su dibujante, cantando un dúo con él. Al final no tuvo el recorrido que se esperaba, pero guardo estupendos recuerdos del montaje y los compañeros.

De todas las obras que he representado ha habido algunas, que aún sin tener una repercusión tan mediática, supusieron muy buenas críticas para mi trabajo y fueron puntos de inflexión en mi carrera, marcándome por diversas razones; entre ellas, ser personajes protagonista -con el peso que ello conlleva- y ser muy ricos en personalidad. Destacaría como ejemplos: el Arnold de Trilogía de Nueva York, de Harvey Fierstein; el Flaco de El gordo y el flaco, de Juan Mayorga; o Leoncio, de Morir pensado matar una tragedia en verso de Rojas Zorilla, dirigido por Ernesto Caballero.

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José Luis en la obra “Trilogía en Nueva York”

Como actor, ¿te supuso algún reto trabajar junto a una artista de tanta proyección?

Sí, conseguir que se me viera al lado de semejante mujer… (ríe). No, en serio, también trabajé haciendo gira con su espectáculo de variedades Imagine, como maestro de ceremonias; y donde, entre otros números musicales, hacíamos la canción de Money, Money. Norma es una compañera muy divertida y una mujer impresionante, con un bagaje espectacular y eso lo transmite en el escenario. Fue una experiencia estupenda trabajar con ella.

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José Luis como el maestro de ceremonias en el musical “Imagine”

Otro de los montajes más famosos en los que has estado es La cena de los idiotas, sin duda una de las comedias teatrales de mayor éxito en Madrid. ¿Cómo fue trabajar junto a grandes iconos de este género como Josema Yuste?

Fue una gran experiencia compartir escenario con una leyenda viva del humor; y junto a él, compartir también, aunque en distintos periodos -ya que estuve casi tres años representándola-, con Agustín Jiménez , David Fernández y Felisuco una obra tan divertida. Fue como hacerse un máster en comedia. Y sumando al polifacético Moncho Borrajo, con el que trabajé en dos de sus montajes; es como haber estado compartiendo durante bastante tiempo el Olimpo del Humor de este país. Independientemente de estos, también he trabajado con muchos compañeros, que como yo, no tenemos una proyección popular, pero con los que he aprendido y disfrutado tanto como con los anteriores.

¿A qué crees que se debe su increíble popularidad?

Josema tiene una vis cómica extraordinaria, y junto a la de Millán, consiguieron llegar a las cotas más altas en el humor de este país y pertenecen a nuestra memoria colectiva.

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José Luis en “La cena de los idiotas”

Actualmente interpretas a Bernardette Bassinger, la protagonista transexual de Priscilla, Reina del Desierto. ¿Cómo ha sido reencontrarte, en cierto modo, con el formato transformista?

Como actor, está siendo muy gratificante volver a incorporar de alguna forma las técnicas del transformismo para construir exteriormente a esta mujer transexual en concreto, porque obviamente no todas son iguales, así como no lo son todos los homosexuales o heterosexuales; y este es un personaje muy rico en matices. Bernadette es divertida, ácida, tierna, dura, sabia… Como intérprete, puedes desarrollar durante la función un recorrido emocional impresionante. Este personaje es un regalo porque me permite volcar en él, toda mi experiencia como actor y transformista.

Verte encarnar a este personaje impacta por la naturalidad con lo que haces. ¿Qué proceso sigues para meterte en la piel de Bernardette?

Como hago con todos los personajes, estudié su psicología, lo que dice, la forma cómo lo expresa, cómo se refieren a ella, las indicaciones de dirección y el referente visual de su juventud que aparece en la función. El resultado es una Bernadette muy femenina (no afeminada) y por encima de todo, valiente. Con todo ello, cada día salgo al escenario a darle vida.

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Hace unos días cumplisteis vuestro primer año en Madrid. ¿Cómo afrontas esta segunda temporada?

Con entusiasmo, porque Priscilla es un musical que te pone las pilas… La historia, la música, el ritmo vertiginoso, la respuesta del público, un personaje con tantos matices y el talento de todos los compañeros hace que sea un subidón ir a trabajar.

Hace poco también te uniste al reparto de la webserie Entre Amigos, protagonizada por actores del teatro musical. ¿Cómo surgió la oportunidad?

Sara Palomo, su creadora es una incansable seguidora del musical y una trabajadora impresionante; y en una de sus visitas a Priscilla me propuso trabajar en la serie en la que están bastantes de mis compañeros. Después de ver varios capítulos muy divertidos, acepté encantado.

¿Qué destacarías de André, el personaje que interpretas?

Su generosidad y la debilidad que siente por su alocada hija, que provoca situaciones muy divertidas.

Además de Priscilla y Entre amigos, ¿tienes algún otro proyecto entre manos?

Tengo un monólogo que llevo preparando hace tiempo, pero ponerlo en pie sería a medio plazo, porque requeriría mucho esfuerzo y dedicación y no lo puedo compaginar con Priscilla. Y por otro lado, hay alguna cosa de televisión que está por concretar.

Entrevista realizada por Guillermo Názara (@MrNazara)