Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , ,

capricho-cartel

Dos parejas, una isla y una inestable pila de emociones que ocultar. La emblemática Pensión de la Pulgas acoge estos días Capricho, una comedia que satiriza el carácter frívolo y distante de muchas relaciones. Guillermo Názara nos cuenta su visión sobre su estreno el pasado domingo.

Salud, dinero y amor. Así nos recuerda aquella lejana canción de los 60 sobre qué objetivos se debe cimentar nuestra vida. Tres pilares -¿fundamentales?- que en esta sociedad son sinónimo de felicidad plena. No es de extrañar que a menudo se conviertan en máscaras -más o menos gruesas- con las que esconder una existencia vacía, ausente de todo aquello que realmente deseamos. Un problema latente en más personas de las que imaginamos del que el arte se ha nutrido durante siglos. Ahora, una nueva obra lo saca a relucir; su nombre es Capricho.

La Pensión de las Pulgas se convierte en anfitriona de esta ácida producción que, en clave de humor, saca a la luz las inseguridades propias de todo ser humano; debilidades y miedos más generalizados de lo que a menudo pensamos, y que sin duda gran parte de nosotros negaría con rotundidad. Una hora de representación para mostrar cómo el aparente triunfo no es, en realidad, más que una quebradiza fachada con la que silenciar secretos y mentiras.

Su trama, además de invitar a la reflexión, logra una total implicación por parte de su público, cuyas constantes risas son la banda sonora que acompaña cada momento. Una complicidad conseguida a base de irónicos comentarios y un escenario sin barreras entre personajes y espectadores, ahora vueltos testigos directos de la desgarradora historia que transcurre ante sus ojos; y con la que muy pocos serán incapaces de sentir empatía.

Capricho continuará rondando por La Pensión durante las próximas semanas. Un giro de tuerca a la impactante ¿Quién teme a Virginia Wolf? que hace de la comedia su principal aderezo, pero conserva un poso amargo y crítico sobre las relaciones sociales. Sesenta minutos para que caiga el telón y nos descubra la realidad que se oculta en cada uno de nosotros.

Por Guillermo Názara (@MrNazara)