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Dos de las grandes tragedias de Lorca renacen en este nuevo montaje que recoge las escenas más impactantes de sus obras maestras. Guillermo Názara nos habla sobre esta nueva producción de eXpresando dirigida por Rodrigo Chiclana, actualmente uno de los coaches y creativos más reconocidos de la escena madrileña.

Orgullo, traición, odio, amor… Todas las pasiones que se apoderan del alma humana adquieren un nuevo significado cuando emanan de la pluma de uno de los mayores genios del teatro español. La cuarta pared se diluye y las emociones de sus personajes se vierten sobre el público. El espectador pierde esa manida etiqueta para convertirse en un elemento partícipe; un crisol de sentimientos nacidos de la empatía o el rechazo que nos genera un ser irreal, pero con más fuerza que muchos de los que a diario nos rodean. Solamente un escritor puede firmar algo tan vigoroso; su nombre es Lorca.

El espíritu de uno de los poetas más sensibles de la Literatura se dejó ver el pasado sábado en las tablas de un pequeño teatro madrileño. El romance entre una novia prometida y su amante y el drama de cinco hermanas atrapadas bajo la implacable sombra de su madre se encontraron sobre el mismo escenario bajo el título de La oscura raíz del grito, un montaje que aúna a la perfección dos de las tres grandes tragedias del maestro andaluz.

Partiendo de un prólogo que recrea el universo lúgubre y asfixiante del que serán presas sus protagonistas, el montaje relata brillantemente las tramas que hicieron de Lorca un artista inmortal. La linealidad de la narración se disipa ante un collage de escenas que alternan constantemente ambas historias, creando una atmósfera de tensión y suspense que impulsa la angustia de sus fatídicos desenlaces. Un trabajo de la mano de Rodrigo Chiclana que no logra sino demostrar sus excelentes dotes para la dirección y la adaptación.

La interpretación de María Ayo, quien entre otros roles se mete en la piel de la abatida Poncia, es sin duda el punto fuerte del elenco; la amargura y el odio que profesa hacia la fría y anuladora Bernarda son casi palpables en cada frase. Su talento se combina con el de Manuel Tejera, quien junto a su compañera Eve Flores, hacen revivir los desgarradores versos sobre el amor prohibido que en su día Lorca plasmó sobre el papel.

El Teatro Prosperidad ha acogido entre sus muros una producción fresca y original que, al mismo tiempo, conserva la esencia costumbrista de su texto. Los amantes del fundador de La Barraca tienen una cita –todavía por confirmar- con este montaje, que aunque experimental en cuanto a la forma, mantiene el fondo crítico y moralizante propio del autor. Una ocasión para dejarse empapar por la sabiduría y sensibilidad que hasta hoy muy pocos escritores han sido capaces de transmitir.

Por Guillermo Názara (@MrNazara)