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jorgeycarlos

Fotomontaje: Guillermo Názara

La pasión y la lucha por el teatro resurgirán en Madrid el próximo 27 de septiembre. A partir de esta semana, el Lara volverá a recibir la visita de unos peculiares huéspedes; aunque esta vez, su estancia no tiene fecha de finalización. Y es que ¡Esos Locos Fantasmas!, el musical infantil que tanto éxito logró la pasada primavera, regresa una vez más a la capital española, . En esta nueva entrevista para Primera Fila, Guillermo Názara se reúne con Juan Carlos Guerra y Jorge Ahijado, autores de la obra, para descubrir las novedades de esta segunda temporada y cómo ha sido el proceso de creación de un show con el que no solo los más pequeños aprenderán a amar las artes escénicas.

¿Cómo nació la idea de crear Esos Locos Fantasmas?

JUAN CARLOS: Hacía tiempo que deseaba cambiar el tipo de obras infantiles que estaba escribiendo en los últimos años. Casi siempre se trataba de adaptaciones de cuentos conocidos u obras que rompían completamente la cuarta pared, y se creaba un diálogo constante con los espectadores. Aunque mi estilo siempre ha sido el mismo (con diálogos y personajes atractivos para los niños, pero dirigidos esencialmente a los mayores), quería cambiar la temática.

En lo primero que pensé era en que quería hacer una obra de fantasmas. Algunos amigos me advirtieron de que el tema de los fantasmas podría asustar a los niños. Yo recuerdo que, cuando era pequeño, me encantaban las películas de fantasmas, sobre todo las cómicas, y eso era lo que quería reflejar en escena. Colocar a los fantasmas en un castillo nos habría acercado peligrosamente al Fantasma de Canterville de Oscar Wilde, que ya había tenido varias adaptaciones infantiles; por eso pensé en la posibilidad de un teatro… Pero no podían ser fantasmas de actores o personas que fallecieron en ese teatro. Por eso, en un homenaje a Sanchís Sinisterra y su obra Pervertimentos, los fantasmas serían de los personajes que los actores interpretaron sobre el escenario.

La primera versión de la obra se titulaba Los Fantasmas del Teatro, que cambié cuando preparaba el proyecto para microteatro pensando en películas antiguas que mezclaban terror y comedia, como las de Abbot y Costello, y cuyos títulos en español era ¡Esos locos… algo. Así surgió el título definitivo ¡Esos locos fantasmas!. La primera versión, para microteatro, duraba 15 minutos y contenía tres canciones. Ahora dura una hora diez minutos, y tiene 8 canciones.

JORGE AHIJADO: A parte del lado creativo, también tenía peso el momento en el que estamos. Juan Carlos y yo llevamos más de 9 años creando musicales; ya tenemos 17 hijitos juntos pero muchos de esos hijitos, casi todos, eran de previa petición o para eventos, así que realmente no habían sido desarrollados libremente. En Fantasmas hay más de nosotros porque lo hemos creado y producido nosotros y es una obra con muchísimos riesgos y rompiendo muchos clichés y barreras. Mucha gente nos avisaba de los grandes peligros de hacer un musical para toda la familia que no sea un cuento clásico o una película de Disney o algún personaje recurrente y encima añadimos a esto un texto y unas canciones con bastante chicha y el miedo a los Fantasmas. Vamos, que fácilmente venderás tres entradas y será a tu madre, tu padre y el vecino, pero de momento podemos sentirnos orgullosos de dónde estamos llegando con este pequeño gran milagro.

Después de su paso por Microteatro, el pasado abril hicisteis resurgir la obra en el Teatro Lara. ¿Cómo os llega la oportunidad de volver a producir esta pieza?

J. A: Realmente no fue decisión nuestra, fue el público y no es una frase hecha. La idea de estrenarlo en un pequeño formato no es que la obra fuese así, ya teníamos en mente la obra en un formato más grande pero era genial poder testear la obra, la idea, todo el proyecto en sí. Así que estrenamos en microteatro con un lleno en todas las funciones y además nos elegieron como una de las mejores obras del año y se volvió a programar en la misma sala con el mismo éxito. Así que tampoco descubrimos América. La cosa pintaba bien y hablamos con dos programadores y a los dos les interesó y al final acabamos en el Lara donde esperamos poder hacer muchas funciones.

Dramon y comedia

Dramón y Comedia

Esta versión es bastante más larga que su antecesora, con 45 minutos más de representación. Como guionista,  ¿con qué retos te has encontrado a lo largo de ampliar esta historia?

J.C: Quien me conoce sabe que siempre me he quejado de dos cosas con respecto al teatro infantil actual: la primera, el tratamiento del niño como ente híper ingenuo, y en ocasiones hiper lelo, al que hay que hablar como si se tratase de un bebé; y la segunda, que las historias son totalmente lineales, sin subtramas, lo que convierte a los personajes en estereotipos de extrema superficialidad. En ¡Esos locos fantasmas! a los niños se les trata como si fueran adultos, y, gracias a varias subtramas, los personajes tienen personalidades repletas de recovecos. O sea, que hemos hecho lo mismo que en el cine hacen Disney y Dreamworks, y en teatro musicales del estilo de El Rey León, o La bella y la Bestia, e incluso Matilda.

En una reciente entrevista a John Lasseter, el alma mater de Pixar y Director del Departamento de Animación de Disney, él decía que “los niños de hoy en día reciben las historias mucho mejor que los adultos. Ellos ven y escuchan el relato sin prejuicios, y saben disfrutarlo”. Pues yo pienso lo mismo, por eso al alargar la obra pensé en meter nuevos personajes (entre ellos al malvado de la función), les di nombre a todos (Dramón, Comedia, Melodrama y Espectro), excepto a la niña, que es el único personaje humano y representa a todos los niños y niñas espectadores. La aventura se completa con una sorprendente historia de amor entre dos de los fantasmas… Y la trama principal sigue siendo la misma: “¡Tenemos que salvar el teatro!”

la funcion

La Niña, Melodrama y Comedia

Jorge, tú eres el autor de las canciones. ¿Qué proceso has seguido a la hora de componerlas?

Para componer canciones, en este tipo de obras intento siempre ser muy flexible. Personalmente, una carencia habitual del teatro musical es que no aprovechan la música con todo lo que ofrece: dinámicas, armonías, estilos,  etc… Así que lo primero es no tomarte muy en serio nada ni dejarte influenciar para crear, aunque obviamente siempre las inspiraciones ayudan.

Normalmente Juan Carlos y yo quedamos, nos vamos al cine y entre peli y peli charlamos de la obra, del contenido, personajes, de cómo podrían ser las canciones, por dónde tirar… Así que digamos que el primer paso lo hacemos juntos y enriquecemos mucho el siguiente, que es cuando me encierro a escribir. Uso varios instrumentos: guitarra eléctrica o acústica, piano, diferentes teclados, bajo…. Según qué instrumento, creo un estilo de canción y así los resultados son bastante variados entre sí.

En un momento se planteó desechar alguna canción que no me gustó. ¡Incluso Juan Carlos todavía a día hoy me recuerda que quise quitar una de las canciones que a día de hoy es una de las mejores de la obra y yo dudaba! Pero la verdad es que prefiero dudar  de mis canciones y examinarlas sin ningún cariño; así las que se queden será porque valen para algo.

Tratándose de una obra infantil, ¿has buscado un estilo en especial que crees que puede conectar mejor con los niños?

¡¡NO!! (risas). En primer lugar el mundo infantil nos tiene totalmente engañados. Los niños aman el sonido, la música, los instrumentos musicales y no necesitan canciones de melodías ñoñas constantemente, muy capaces de escuchar cosas más “trabajadas”. Obviamente una cosa muy importante es que sean melodías pegadizas, personajes interesantes y que ofrezca algo. Son un público más normal de lo que creemos y si piensa que tu producto es decente, confía en él.

¿Hay algún número musical al que le tengas especial cariño o te haya resultado especialmente difícil de escribir?

Sí. En este musical hubo una apuesta personal desde el principio, que además lo añado a la anterior pregunta. Quería que fuera un musical de verdad, una obra de teatro a la que ir en familia, no una obra a la que llevar a tus hijos, no es lo mismo.

Quise que aunque te preocupas de que los niños disfruten quería disfrutar yo de crear, que los adultos tuvieran sus momentos también y sobre todo que se pudiera poner la etiqueta de “obra de teatro musical” por encima de la etiqueta “infantil”. Hay una canción que cantan los 3 fantasmas chicos que se llama Inmortalidad. Es una canción muy lenta, con cambios complicados de tono y con una bonita pero melancólica melodía. No es una canción “infantil”, es una canción “teatral”. Me encantó escribirla, me encanta cantarla y me encanta lo que aporta en la obra. Hubo varios momentos en los que se barajó quitar la canción y aquí se puede decir que la cabezonería ganó…

Asimismo, te has encargado de la dirección musical. ¿Cómo ha sido el proceso para lograr que tus actores interpreten tus canciones tal y como tú te lo imaginas?

Ser el creador de las canciones, arreglista y director musical y  desarrollar todo el trabajo de puesta en escena ayuda mucho porque vas creando en tu cabeza todo; no solo lo musical, también los diferentes personajes, la dramaturgia y un sinfín de matices que cuando empiezas a ensayar tienes claros. Lo difícil en este montaje es que es muy coral y en varias canciones te encuentras a varios personajes cantando solista y armonizando, entrando y saliendo de las melodías así que hay varios momentos un poco complicados para el elenco pero lo bueno es que se ha disfrutado mucho el proceso de creación de personajes y de dirección vocal. Una cosa que me parece imprescindible y desgraciadamente no pasa mucho es que el director musical también  vaya con la historia. No trabajar solo el lado matemático de la música: tempo, afinación, etc… también trabajar y sacar partido a cada cantante personalmente y sacar de cada uno el personaje y la voz para ese rol y surgen cosas preciosas. Es un trabajo maravilloso.

Volviendo contigo, Juan Carlos, además de guionista, también eres el director de la obra. ¿Con qué diferencias te has encontrado a la hora de dirigir una obra infantil-familiar en comparación con una pensada para un público más adulto?

La labor de dirección ha sido un trabajo conjunto con Paula Guida, que se encargó de la creación de personajes con los actores. Yo me encargué de la dirección escénica.

La mayor diferencia entre una obra para adultos y una infantil está en el ritmo. Los niños te exigen un ritmo más rápido porque su tendencia es a aburrirse pronto. En cuanto a eso, yo cada vez que me enfrento a un público infantil siempre tengo en mente las palabras del director de cine Cecil B. De Mille, quien decía que “una buena obra comienza con un terremoto, y después tiene que ir a más”. Pues esa ha sido mi propuesta con ¡Esos locos fantasmas!, comenzar por un pequeño terremoto -una escena de acción entre el público- y después ir más allá cuando la niña va descubriendo todos los secretos del antiguo teatro.

Las coreografías también son de Paula Guida, y logran acrecentar el dinamismo de las escenas… Que hable de la importancia del ritmo no significa que toda la obra tenga que ir a 1.000 revoluciones por minuto, también hay momentos de descanso y de reflexión.

En cuanto a la creación de personajes, tanto Paula como yo teníamos claro que debíamos huir de los estereotipos infantiles -por eso no verás un solo personaje hablando como si se dirigiera a bebés-. Les hemos dado tics cómicos -yo soy un gran fan del running gag, tanto en texto como físico-, con reacciones adultas ante cualquier situación.

Espectro

Imagen promocional del malvado personaje Espectro

También has coescrito, junto con Paula Guida, las letras de las canciones. Para vosotros, ¿cuál es la clave para crear letras que los niños puedan seguir pero que resulten también atractivas para los padres?

El gran secreto está, como dije antes en cuanto al texto, en tratar a los niños como adultos. Cuando grandes letristas de Broadway como Tim Rice, Stephen Schwartz o Howard Ashman han escrito temas para películas de Disney o Dreamworks (Aladdin, El Príncipe de Egipto y La Sirenita, respectivamente), o directamente para los escenarios de Broadway (El Rey León, Wicked y La Bella y la Bestia), no se plantearon hacerlo directamente para un público infantil. Escribieron letras muy bonitas y descriptivas que apoyaban la historia. Eso es lo que hemos querido hacer con las canciones de ¡Esos locos fantasmas!, temas muy descriptivos, dinámicos y con mensaje.

También en nuestro espectáculo hay dos temas que son nuestra concesión al público infantil… Por ejemplo, en El Rey León sería el Hakuna Matata, o en La Bella y la Bestia el ¡Qué festín!. El primero es La Función, con una letra sencilla y repetitiva acompañada por un despliegue escénico -una de las Set Pieces de la obra-; el otro tema es Tú y yo, la canción final del espectáculo, en la que los personajes cantan directamente a los espectadores. También tiene una letra repetitiva para ayudar a que el tema sea pegadizo, y el público lo cante incluso después de salir del teatro.

Sin duda, aunque las letras sean muy importantes, sin la maestría de Jorge Ahijado en la composición musical, el resultado jamás sería tan espectacular.

Decimos Bú

Dramón, La Niña y Comedia

El próximo domingo 27 de septiembre arrancáis vuestra segunda temporada en el Teatro Lara, ¿nos espera alguna novedad con respecto a la primera?

J.C: Las novedades no son grandes, aunque las habrá. Como decía Mel Brooks con respecto a Los Productores: “Si algo te funciona, ¿Por qué vas a cambiarlo?”… Aunque quien mejor te puede responder sobre los cambios es Jorge… ¡Ahí te lanzo el testigo! (risas).

J.A: ¡¡¡Cojo el testigo!!!! Sí habrá cambios. Sobre todo porque como producto queremos que crezca, que no se quede dormido en los laureles y aunque mayormente estamos muy orgullosos del montaje, sí había alguna cosita que queríamos retocar. Además, al ensayar otra vez y descansar han surgido cositas divertidas nuevas que harán que la persona que vio la primera temporada tenga cositas nuevas. Sobre todo es que siga teniendo vida y crezca cada día más.

Si tuvierais que dar una sola razón para ir a ver Esos Locos Fantasmas, ¿cuál sería?

J.C: Para mí, ¡Esos Locos Fantasmas! es un CANTO DE AMOR AL TEATRO; así, con mayúsculas. Es una obra que te incita a querer volver al teatro una y otra, y otra vez. Es divertida, con aventuras, personajes que te llegan al corazón, con una historia sorprendente, canciones espectaculares… ¿Qué más puedes pedir? ¡¡¡¡¡Ven a ver ¡Esos locos fantasmas! YA!!!!!

J.A: Sin duda la base ya la ha dicho Juan Carlos. El contenido de la obra está basado en lo que significa el teatro y la magia que hay dentro, pero no solo eso. Hemos creado la obra con todo el corazón y la sabiduría que podemos tener; con pasión y amor,  con ganas de hacer algo digno de ver y digno de estar orgullosos y al menos esto último lo hemos logrado. Creo poder decir al público que lo disfrutarán y que amarán el teatro y a los Fantasmas.