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Con una extensísima carrera a sus espaldas, este joven intérprete y autor es seguramente uno de los artistas más versátiles que actualmente podemos encontrar sobre los escenarios españoles. Actor, cantante, director, guionista… Parece que el talento de Julián Salguero no conoce límites, al igual que su pasión por el teatro. En esta nueva entrevista para Primera Fila, Guillermo Názara Reverter recorre su asombrosa trayectoria, además de sus nuevos proyectos previstos para esta próxima temporada.

¿Cómo surge tu vocación por el espectáculo? ¿Hay algún momento decisivo en tu vida en el que descubrieras tu vocación?

Llegué al teatro por mera casualidad: a los 14 años acompañando a un amigo. Me senté en el patio de butacas a mirar lo que hacían los chicos. El director me vio y me dijo: “Aquí no se mira, se actúa. Sube al escenario”. Desde ese momento, mi vida ha girado encima de las tablas de los teatros.

Tu primera incursión en el mundo de la actuación fue en la compañía de teatro Salesiano “la Aldaba”. ¿Qué aprendiste a nivel interpretativo? ¿Crees que los grupos amateur son necesarios o beneficiosos para la formación de nuevos actores?

Pfff… ¡Aprendí muchísimo! Fueron los mejores años. Me llevé a grandes amigos, entre ellos Fernando López Acosta, que era el director de la compañía y hoy en día colaboramos muy estrechamente co-escribiendo obras. ¡Los grupos amateur son imprescindibles en la formación de todo actor!

No obstante tu gran pasión siempre ha sido el teatro musical, quizás la rama del espectáculo que más éxito ha cosechado en las últimas décadas. ¿A qué piensas que se debe su popularidad?

Desde el principio de los tiempos existe la música. Es la gran forma de llegar muy dentro de los sentimientos de las personas. Contar una historia con música no puede fallar.

Tu primer musical fue Jesucristo Superstar, obra venerada por todos los forofos de este sector; incluso por los que detestan a Andrew Lloyd Webber. Háblanos de tu paso por esta producción. Para ti, ¿qué tiene esta pieza que hace que esté tan valorada?

Recuerdo que hacíamos la obra con micrófonos de mano, tres inalámbricos y varios con cable; era lo que había en 1995… (ríe). Esa obra fue un antes y un después en mí. Es una pieza espectacular, una música increíble. No sé qué es lo que tendrá, pero lo tiene.

Tu siguiente aparición en este terreno fue en Filia Dei, compuesto por algunos de tus compañeros de “La Aldaba”, como Antonio Ferrara. ¿Qué nos puedes contar sobre este proyecto? ¿Qué desafíos encuentras a la hora de empezar un musical desde cero, en lugar de hacer una nueva versión como en el caso de Superstar?

Hace poco hablé con Antonio Ferrara y estuvimos recordando justamente Filia Dei. Era un proyecto con sus canciones (es un gran compositor) y se tomó como algo muy especial. Poner en pie un musical original es muy difícil, algunos se quedan por el camino. Años después quisimos hacer otro también de Ferrara pero este no salió finalmente; aunque quizá pueda salir en poco tiempo. Me encantan los musicales originales. Hay que apostar por el talento nacional.

No obstante, también has participado en numerosas obras de teatro hablado, como Tres sombreros de copa o La tercera palabra. Aparte de no poder expresarse cantando, ¿cuál es para ti el mayor reto que supone este formato en comparación con los musicales?

Bueno, para mí supone el mismo reto una obra de texto que un musical. Es cierto que dependiendo de qué textos, son mas fáciles o menos fáciles de aprender. Ahora me apetece mucho hacer teatro de texto y gracias a Microteatro me voy quitando esa espinita.

Otro punto de inflexión en tu carrera ha sido El romanticismo literario español, que has representado en varios puntos de España. ¿Qué desafío supone actuar fuera de un espacio teatral convencional, como es el caso de aulas o centros penitenciarios?

Esta obra ha sido una de las más complicadas para mí. Hacer verso es muy difícil, tienes que estar muy concentrado, no puedes improvisar con el texto, me costaba horrores pero el resultado fue precioso. Actuar en aulas o centros penitenciarios era divertido. Nunca sabes por donde puede salir el público, en esas funciones había muchas sorpresas.

Asimismo, también eres profesor de Interpretación en la escuela de teatro musical María Beltrán. Para ti, ¿cuál es la base para poder dar vida de forma efectiva a un personaje? ¿Qué facultades crees que debe tener todo aquel que quiera dedicarse a la actuación?

Siempre he dicho que querer es poder. Yo de pequeño miraba a mis compañeros y decía: “Quiero ser como ellos; quiero cantar así, quiero actuar así”. Hay que desearlo con todas tus fuerzas, evidentemente el talento ayuda bastante.

Para mis personajes solo intento entender que quieren, quienes son y porqué están ahí y mucho ensayo.

También has hecho tus incursiones en el mundo audiovisual. De todos tus trabajos, sin duda el más importante es la serie de televisión ¿Juegas?, de la que eres guionista, director y también actor. ¿Cómo surgió la oportunidad de llevar a cabo este proyecto?

Bueno, queríamos hacer algo de cine o tele ya que en ese momento yo estaba formándome como técnico en audiovisuales. Escribí un guión y nos pusimos a rodar con la ayuda de la concejalía de juventud del Ayuntamiento de Granada. Una de las cosas que tenía muy clara es que quería dar la oportunidad a todo el que quisiera salir en la serie sin importar si eran actores/actrices o no. El resultado fue muy satisfactorio para todos.

Normalmente tener tantas responsabilidades dentro de una misma obra puede ser peligroso, sobre todo cuando nos tenemos que dirigir a nosotros mismos. ¿Cuál es la clave para evitar que esto pueda perjudicar al resultado?

Es cierto que es muy peligroso. En mi caso tengo muy claro lo que quiero de mí, de los demás actores y lo que quiero que vea el público. Supongo que hay que tener buen ojo y siempre pedir opinión y una ayuda externa.

En 2012 diste vida a Víctor Frankestein en la obra Frankestein el musical, estrenada en el Teatro Nuevo Apolo. ¿Qué nos puedes contar de tu paso por esta producción?

Fue genial. Una obra distinta a todas las demás. Los ensayos fueron muy duros, se hacían en Granada, había veces que tenía que ir a ensayar y volver a Madrid ya que tenía función esa misma tarde, una locura.

El personaje de Victor es uno de los mas complejos que he interpretado; era totalmente lo opuesto a mí. Es muy visceral, había ocasiones que me poseía casi.

Además, nos has dejado ver tu faceta de dramaturgo con los micromusicales Por culpa del amor, Pronto llegará y La chica de la curva. Aparte del tiempo, ¿cuál crees que es el mayor reto que presenta este formato?

Tienes que llegar a la gente con tu historia en solo 15 minutos. Es un formato al que es muy fácil acceder por lo tanto hay muy poco en el mercado que realmente merezca la pena. Cuando hago un micromusical, quiero que la gente salga pensando que es lo mejor que ha visto de microteatro.

De los cuatro musicales que has compuesto, ¿cuál elegirías y por qué?

De los estrenados quizá me quedo con… no… no puedo. Todos tienen lo suyo. Lo siento (ríe).

Actualmente protagonizas el musical Tras el telón. Háblanos un poco sobre tu personaje.

Mau es mi personaje, es el director de la función y tiene que actuar en el musical porque no hay presupuesto para más actores. Debe lidiar con los egos y miedos de sus compañeros para que la función salga adelante.

La obra refleja la realidad que se vive diariamente en el mundo del espectáculo, ¿qué aspecto de dicha realidad destacarías? ¿Te sientes identificado con lo que se narra?

La obra refleja la realidad. Desde que llegamos al teatro tenemos que montar la escenografía, preparar todo, vestuario, maquillaje, atrezzo, etc…

No puedo ir a cambiarme hasta asegurarme de que todo está bien, a veces me ha pillado el toro… Creo que Mau se parece mucho a mí.

¿Volveremos a verte en esta obra la próxima temporada?

Sí, claro, si los horarios lo permiten. Aún no tenemos la fecha exacta pero volveremos.

¿Puedes hablarnos de algún otro proyecto que tengas entre manos?

Bueno, ahora volvemos a la sala Azarte con el musical Ni castas ni puras, una gamberrada divertidísima que… ¡no debe perderse nadie! Todos los sábados a las 22:30. Más adelante volveremos con micromusicales y con un gran estreno que estamos deseando dar a conocer.