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Fotografía: Javier Naval

Fotografía: Javier Naval

Tan solo era de esperar que el concierto más gamberro y desenfrenado de la última temporada volviera a mostrar su irreverencia por todo lo alto este verano. El pasado domingo, todo amante del teatro musical y el showbussiness tenía una cita obligada con Desgenerados, un concierto desvergonzado en el que nada es lo que te esperas; ni siquiera los intérpretes. En esta nueva crónica para Primera Fila, Guillermo Názara Reverter nos cuenta todos los detalles del evento de cuya canallería no escapa ningún asistente.

Tan solo seré una mera ilusión de mí mismo hasta que pueda oírte cantar una vez más. Con esa enigmática frase el misterioso personaje de Leroux abandonaba las catacumbas de la Ópera de Garnier para aparecerse en las gradas del Teatro Galileo. Arrancaban así las casi dos horas de concierto protagonizado por dos de los actores más curtidos en la que seguramente es la rama más dura del espectáculo en España –tanto por exigencia como por oportunidades para vivir de ella-: el teatro musical.

Víctor González y Sara Pérez fueron los responsables de conducir este irreverente –aunque del todo hilarante- show que difícilmente ha podido dejar indiferente a su público. Repleto de divertidos monólogos y conversaciones que filosofaban desde las ventajas de ser hombre cuando vas al baño hasta los envidiables agudos de las mujeres cuando cantan, las constantes carcajadas y estruendosos aplausos se convirtieron en el ingrediente principal de la banda sonora que, junto al pianista César Belda, acompañó a los intérpretes a lo largo de una amenizada función.

Las sorpresas no fueron pocas, comenzando por una inesperada interrupción en la que los cantantes Ángel Saavedra y Marcos Pérez (Los Miserables) se subieron al escenario para unirse a uno de los números más “ardientes” de González–con una sugerente coreografía incluida-. Poco después, el concierto se detuvo para que los presentadores invitasen al público a hacer una donación con la que financiar su nuevo proyecto cinematográfico, a cambio de una recompensa segura e inminente: “comerles la boca” –citando al propio González-. Sin duda, uno de los momentos más acordes al espíritu de la obra, cuyo colofón fue el espectacular beso que Belda se dio con una avivada espectadora.

La guinda la pusieron las actrices Laura Enrech y Sylvia Parejo, quienes acompañaron a Víctor y Sara –amén de otros artistas- en un animado vis con el que despidieron un jocoso espectáculo, cuyas ansias de entretener dejaron un pequeño hueco para la concienciación por el respeto por la diversidad. Una vez más, Desgenerados parece haberse metido a su audiencia en el bolsillo; quizás hasta el punto de poder llevarse otro premio este próximo diciembre.

Texto de Guillermo Názara Reverter (@MrNazara)