Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

MANOLO PAVON 01

Desde sus comienzos, su amor por la imagen lo ha llevado a desarrollar una intensa carrera en prácticamente todas las ramas del mundo audiovisual. Cine, teatro, fotografía… no hay campo que se le resista a este apasionado de las cámaras, quien a su vez ha sido premiado en varias ocasiones en cada una de las disciplinas en las que ha trabajado.  En esta nueva entrevista para Primera Fila, Guillermo Názara Reverter se reúne con Manolo Pavón, quien nos hablará de algunos de sus trabajos más destacados, así como de su nueva colaboración con el aclamado director Pedro Almodóvar.

¿Cómo surgió tu vocación por el cine y la fotografía? ¿Siempre has estado interesado en este campo o hay otros a los que te hayas querido dedicar (dirección de actores, guion, etc.)?

Desde pequeño me ha gustado la fotografía y el cine, la vocación me viene desde niño. Junto a mi hermano no parábamos de inventar juegos con una cámara. rodábamos nuestros cortos, hacíamos doblajes y programas de televisión con los amigos. Con 16 años comencé a estudiar fotografía, primero en Granada (CEF) y después en Barcelona (CITM). La dirección y el montaje.. son otros campos que me apasionan. Y el hecho de tener unos padres cinéfilos y una madre que es la verdadera artista de la familia, nos ha inculcado el respeto a este arte desde que nacimos.

¿Cómo comenzaste a trabajar en la industria?

Hace unos años, mi amigo, el actor Raúl Arévalo empezó a mover el guión de su película “Tarde para la ira” junto a un dossier con fotografías mías que habíamos preparado. Así conocí a la productora Atípica y a la que pasó a ser mi madrina en cine, Cristina Sutherland, que me dio la oportunidad de trabajar como foto fija en “La gran familia española”, de ahí pasé a “Palmeras en la nieve” (donde conocí al que sería mi padrino cinematográfico Toni Novella) y de unos proyectos surgieron otros, he tenido mucha suerte. No puedo estar más agradecido de las grandes personas que me he cruzado en estos años. Como decía un compañero “el cine lo hacen las personas” y un proyecto no puede ser bueno sin buenas personas detrás de él.

A lo largo de tu carrera, has participado en el rodaje de múltiples cortos como director de fotografía. ¿Qué proceso sigues a lo largo de diseñar la planificación? 

Lo primero tener una conversación con el director y que exponga su idea y comenzar un brainstorming de percepciones en esa primera fase del proyecto, hacer caso de las intuiciones y las primeras imágenes que vienen a la cabeza en la primera lectura. Y tener muchas referencias para saber cómo plantear el estilo visual. Y a continuación escuchar las ideas de cada uno de los departamentos para ir todos en sintonía.

Muchos cineastas dicen que el gran peligro de un director de fotografía o incluso del director de la pieza es que este se enamore de sus planos, en detrimento de la narración. ¿Cuál es la clave para conseguir un equilibrio entre estética y narrativa?

La estética debe ser un elemento de narración más. La forma de acercarte a un personaje o de encuadrarla debe transmitir al espectador sensaciones diversas.para poder  Guiarlo para que preste más atención a las partes que decida el director y jugar con él. Eso sí, creo que lo que no debe olvidar un director de fotografía es la importancia del resto de departamentos. Para mí es fundamental que nos ayudemos entre todos, sin perjudicar el trabajo del resto. PUn buen sonido hará siempre que una imagen luzca más y saber ceder a veces en beneficio de una buena interpretación. Lo importante es el conjunto final y ése está lleno de piezas de puzzle que deben encajar.

Normalmente los artistas tenemos un sello, un estilo característico presente en la mayoría de nuestras obras. En cuanto a la composición de la imagen, ¿cuál sería el tuyo?

Hacer fotografías cinematográficas y cine fotográfico. Me gustan los encuadres atrevidos, moverme con los personajes y respirarlos de cerca . La forma en que se encuadra a un personaje debe ser una expansión de lo que hay dentro de su cabeza.

Uno de tus cortometrajes más recientes es Ratas, de Jota Linares, que ha sido galardonado en varios festivales. Su fotografía, al igual que la historia, es un tanto atrevida y experimental, especialmente por el uso de las dobles ventanas. ¿Su utilización responde a la búsqueda de una estética determinada o a un ritmo narrativo más enérgico?

Jota y yo lo llamamos ratavisión. Ese rodaje en concreto es nuestra mayor gamberrada hasta la fecha y queríamos divertirnos. En nuestras cabezas bebemos mucho del cine de terror y  las pantallas partidas habían sido muy bien usadas en películas como Carrie por Brian de Palma. A mí especialmente me gusta su uso en la conversación entre Macarena Gómez y David Tortosa para poder ver las reacciones de los dos a la vez, habría sido una pena perdernos un segundo de su arte.

También has trabajado en varios largometrajes como foto-fija, responsable de tomar las fotografías del rodaje. ¿Qué retos supone este puesto?

Cada rodaje es una escuela, he tenido la suerte de participar en proyectos con profesionales a los que admiro y de los que aprendo mucho, especialmente de directores de fotografía de la talla de Xavi Giménez o José Luis Alcaine. Y cada proyecto es distinto, en el rodaje de Palmeras en la nieve, por ejemplo, me encargué de las fotografías que lleva el personaje de Adriana Ugarte (maravillosa, tenía que decirlo en algún momento) y que son parte fundamental de la trama. En el rodaje además dependes mucho de la complicidad con tus compañeros para acceder a todas las zonas y poder cubrir bien todo lo que está pasando. Yo soy feliz con una cámara en las manos y tener la labor de conservar todos esos momentos especiales que surgen en un rodaje es todo un lujo. Y por otro lado me he encargado de las fotografías de los carteles de las películas en las que he trabajado y es otra labor apasionante.

Sin embargo, tu carrera se ha desarrollado más allá de la imagen en movimiento.  Por ejemplo, has sido cartelista de numerosas obras de teatro hablado y musical. ¿Qué desafíos supone como fotógrafo esta labor?

Ahí el reto es sobre todo intentar plasmar en una sola imagen toda una historia, sin cruzar la línea de desvelar de más e intentar que el público se sienta atraído por esa imagen. Y la parte del diseño gráfico es muy entretenida dándole vueltas y vueltas a todos los elementos que componen el cartel.

A parte de todos estos proyectos, has realizado numerosos reportajes, varios de ellos protagonizados por el actor David Tortosa.  ¿Cómo crees que surge esta afinidad entre el modelo y la cámara? Para ti, ¿a qué responde la expresión “la cámara lo adora”?

La cámara como instrumento debe adorar a todo el que fotografía, plasmar la belleza tanto física como del interior y para conseguirlo es fundamental un ambiente muy cómodo, relajado y sobre todo divertido. En el caso de David Tortosa, es mi muso, nos conocemos desde hace muchos años y ya aparecía como protagonista en mi proyecto final de carrera. No imagino empezar un proyecto personal que no comience con él.

Ahora vuelves a trabajar de foto-fija, esta vez en Silencio la nueva película de Pedro Almodóvar. ¿Cómo ha sido trabajar con una de las leyendas del cine español? ¿Qué nos puedes adelantar sobre esta película? 

Aunque suene a tópico está siendo un sueño hecho realidad. Empezando por Pedro, director al que admiro desde pequeño. Siempre que me han preguntado con quién quería trabajar he dicho su nombre. Y además el equipo de la película, la familia El Deseo y la producción capitaneada por el gran Toni Novella son un lujo, compañeros con los que aprendo y me divierto cada día.

Pedro es muy exigente, en el mejor sentido de la palabra, es un artista que realiza cuadros en cada uno de sus imágenes y sabe usar perfectamente al equipo como paleta de sus pinturas. Y la película, va a ser un peliculón, el guión es sobrecogedor y está contando con un reparto de lujo. Deseando verla terminada en pantalla grande.

Además de Silencio, ¿qué otros proyectos tienes a la vista?

En estos meses me he encargado de la fotografía promocional de “Tenemos que hablar” de David Serrano y “Tarde para la ira” de Raúl Arévalo. Para el año que viene hay algún proyecto muy chulo, y lo que queda de éste, se irá viendo. Todavía están pendiente de estreno 3 películas en las que participado “Palmeras en la nieve”, “La noche que mi madre mató a mi padre” y “Altamira”.

Y cruzo dedos y espero con ganas la puesta en largo de mis amigos cortometrajistas (Jota Linares, David Esquivel…y así de paso lo dejo por escrito y que no se olviden de mí). Y por lo pronto, el proyecto más cercano serán unas buenas vacaciones con mi gente.