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Tras sus brillantes inicios como cantante cuando tan solo era una adolescente, Patricia Clark comenzó a desarrollar una prolífica carrera como actriz de teatro, televisión y musicales, sin dejar de lado su vena musical gracias a sus numerosos conciertos. En esta segunda entrega de la entrevista realizada por Guillermo Názara Reverter, la artista nos desvela todos los entresijos de su trayectoria tanto en Argentina como España, caracterizada por una impresionante versatilidad comparable con muy pocos casos. 

Durante un tiempo trabajaste como cantante de anuncios de televisión. ¿Qué retos supone el doblaje a la hora de cantar?

Agradezco a la vida haber tenido esta posibilidad de entrar en el circuito de los anuncios de televisión. He grabado con los mejores músicos de Argentina. El reto era vender el producto y eso es otra forma de cantar. Cuando decían ‹‹se graba››, yo tenía que plasmar lo que ellos me habían pedido; y esto era cada día, porque era a diario este trabajo.

También he grabado coros para cantantes. Fueron 23 años de mi vida; grabar es otra de mis pasiones y me dio un training impresionante, porque es diferente cantar para un concierto que hacer una grabación para un anuncio de televisión; y esto lo hacía paralelamente a mis presentaciones como solista.

Otro de tus grandes hitos profesionales han sido tus conciertos en la Sala Atalaya del Hotel Sheraton, en los que actuabas acompañada de una banda que dirigía tu marido, Adalberto Cevasco. ¿Cómo fue trabajar codo con codo con tu esposo? ¿Desmentirías el tópico de que colaborar profesionalmente con tu pareja genera roces en la relación? Si no es así, ¿cuál es la clave para evitarlos?

Debutamos cuando recién se abrió el Sheraton Hotel en Argentina y estuvimos cerca de un año  en el primer piso, el Golden Horn, y luego pasamos a la Sala Atalaya piso 24. Luego de terminar ese año, volví a cantar nuevamente en el Golden; pero eso fue tres años después.

Trabajar codo a codo con Adal siempre fue un placer y lo seguimos haciendo. No hemos tenido roces en ese aspecto; ambos disfrutábamos mucho y siempre he tenido una gran admiración por lo que es como músico y artista. Su gusto musical siempre ha hecho que no tuviera que corregir nada de sus arreglos.

Yo no tengo una clave; esto siempre se dio de forma natural. Puede que haya parejas que puedan llegar a tener celos artísticos -y eso es algo con lo que han de luchar-, pero creo que el amor por algo -y en este caso, la música- debe prevalecer. A veces sí se pueden generar roces en la relación, cosa que es lógico, pero nuestros roces no eran generados por trabajar juntos.

Uno de tus mayores proyectos ha sido La Expresión Musical Argentina, que también llevaste a cabo durante junto a tu marido. Háblanos sobre este trabajo. ¿En qué consistía? ¿A raíz de qué nace?

Este proyecto nace a partir de la Guerra de las Malvinas. En el país habían dejado de difundir a los artistas que cantábamos en inglés y no estaba bien visto cantar en ese idioma. Así que empezaron a darles mucha difusión en las radios de todo el país a los músicos roqueros y folklóricos que cantaban en castellano. Yo cantaba mucho en inglés, así que esta idea nació a partir de eso y nos llevó casi tres años poner esto en funcionamiento.

La Expresión Musical Argentina consistía en tener un producto diferente y poder entrar en el circuito de los festivales de jazz con nuestra identidad: la argentina. La mezcla era un estilo de música de jazz rioplatense, jazz pero en castellano y con ritmos latinoamericanos.

Posteriormente inicias tu etapa como actriz de teatro musical, quizás la que mayor reconocimiento te ha dado a lo largo de toda tu trayectoria. De entre todos los personajes a los que diste vida en Argentina, sin duda el más destacado fue el Gumbie Cat  -sobra decir de qué show era-, por el que fuiste nominada a los premios Ace. ¿Qué retos supuso interpretar a este personaje? ¿Qué destacarías de ella?

Incursionar en el medio de los musicales ha sido maravilloso. Destaco lo siguiente: fue probarme también; a ver qué pasaba con Patricia Clark en este otro medio. Me presenté casi al final del casting de Cats y esto me ha pasado con otros musicales; y era importante, porque los que elegían eran el director y el coreógrafo que estaban en Cats de Broadway: Jeff Lee y Richard Stafford, respectivamente. Me presenté para el personaje de la gata viejita, Grizabella; sabía que en ese musical se bailaba mucho y este personaje no bailaba casi, y dentro de mi ficha había puesto que bailaba claqué (tap).

El reto fue el siguiente, se acerca Jeff a mí y me pregunta: “You tap?”. “Yes”, le dije. Y me dijo que querían probarme para un personaje; y así fue, a partir de ahí no viví más que para darle vida a este personaje que amé: Gumbie Cat -Bombonachona en Argentina-. Mi personaje Gumbie Cat (femenino) y Gatusalem (Masculino) fuimos los nominado para los Premios Ace (Asociación Cronistas del Espectáculo). La nominación fue merecida -dicho por nuestro director-; sé que trabajé muchísimo, con mucha dedicación. Tuve críticas excelentes. A partir de ahí, ya estaba con otra cabeza y se abría su abanico de posibilidades; y una de ellas era poder hacer musicales.

También fuiste vocalista soporte en el concierto que Ray Charles dio en Argentina. ¿Cómo fue trabajar con uno de los grandes de la música?

Ser la vocalista soporte de la actuación de Ray Charles en Argentina en el Teatro Ópera y rodeada de grandes músicos como Jorge Navarro, Ruben Rada, Norberto Minichillo, Ricardo Lew y Adalberto Cevasco fue tocar el cielo con las manos. Y presentarse ante un ídolo puede hacer que la gente pase del grupo que se presente como teloneros. Solo puedo decir que el teatro estaba a reventar y cuando terminé uno de los primeros temas que canté, fue una explosión de aplausos y gritos. Creo que fueron tres conciertos; yo los llamo regalos de la vida. Solo sé que si hubiera tenido más años, hubiera ido a tocarle la puerta del camerino para hacerme fotos con él. En esa época era una persona más tímida en ese aspecto; no para actuar, pero sí para tomar la iniciativa de ir a hablar con un artista de la talla de Ray. Hoy, no me ocurriría esto…

En España también has desarrollado una prolífica carrera, tanto en teatro como en televisión. ¿Qué te lleva a venir a trabajar aquí?

Nuestra hija y yerno nos comentaron la idea de irse a España; y cuando tu única hija piensa irse del país, lógicamente empezamos a ver de qué forma podíamos venir a vivir aquí. Yo ya amaba a Madrid por haber pisado sus calles en el 63, y era un momento difícil en Argentina. No lo pensamos dos veces y vinimos con muchas ilusiones. Cada día estamos más convencidos que la decisión fue la correcta; sentimos que España es nuestra casa.

Sin duda Cabaret es uno de los musicales más importantes de los que has participado en  España en el Nuevo Alcalá. ¿Con qué te quedas de tu paso por esta obra?

En el 2003 me presenté a dos castings: uno era Cats y el otro, Cabaret. Me querían en Cats, pero lo actoral de Cabaret me hacía mucha ilusión y era apostar por algo nuevo. Hice cinco castings; algunos eran filmados y enviados a Nueva York al Director B.T McNicholls, brazo derecho de Sam Mendez.

Ser elegida en Cabaret fue poner el pie en España con un éxito impresionante; uno de los más grandes. Estuve cinco años, tres años en el Nuevo Alcalá y luego tour por toda España y 8 meses en Barcelona.

El paso por este maravilloso musical me dejó con un aprendizaje actoral increíble. El Director B.T. venía cada seis meses y cada vez hacía cambios para enriquecer la obra y desarrollarnos cada vez más en el personaje. Recuerdo que venían al Teatro Nuevo Alcalá muchos directores de castings, y me hacían llegar extraordinarios comentarios sobre mi trabajo; es más, hasta me ofrecieron entrar en Hospital Central, una serie con un éxito impresionante. Pero era tan arduo el trabajo en Cabaret que preferí hacer una cosa sola y bien; y esta actitud me trajo grandísimas satisfacciones. Pasar por Cabaret durante cinco años fue algo que me ha dado la posibilidad de darme a conocer como artista en España.

Cada musical que hice, ya sea en Argentina o en España, me han marcado. Cats, El Beso de la Mujer Araña, Jugando a la Barbarie, Juego de Espejos –teatro-, Cabaret, Saturday Night Fever, Sonrisas y Lágrimas, Nine… De cada uno me llevo algo maravilloso. Y me he dejado la piel en cada uno, como lo hago en todos los trabajos que emprendo; mi respeto por el escenario es muy fuerte.

En televisión, uno de tus roles más destacados ha sido el de Alicia, la esposa de un torturador argentino exiliado en España. ¿Cómo surge la oportunidad de trabajar en esta serie? ¿Qué ha supuesto volver a la televisión como actriz después de tanto tiempo?

Las cosas que me han ocurrido en España son increíbles. La oportunidad surge así: desde el 2003 soy de la Unión de Actores. Me llamaron de ahí para decirme que un director había visto mi CV y quería que hiciese un casting para una película. Se trataba de Guillermo Groizard y era para una coproducción española-inglesa, Como Dos Gotas. La hice y pensé que no había quedado, pero un dia me llaman y me dicen que estoy y luego este mismo director me llamó para estar en la serie Cuenta Atrás.

Interpretar a Alicia supuso un gran desafío, porque lo que más hice en Argentina fue estar en televisión pero como cantante; lo de actriz empezó a surgir aquí. Luego me llamaron también para ser la madre de Jaydi Michel en el programa televisivo de tanto éxito Los Serrano.

En esa época yo no buscaba, me buscaban para trabajar. Y aparte de todo esto, no tenía manager; cosas de la vida, increíbles…

Este año has coprotagonizado Nine, probablemente la obra maestra de Maury Yeston, y también una de sus piezas más representadas. ¿Cómo se logra hacer una producción e interpretación propia y original de un musical tan versionado?

Se logra con la pasión que cada uno puso; las ganas de hacer algo artístico. Estuvimos ensayando dos meses todo el elenco. Se hizo una puesta genial; muy buen elenco y ganas de hacerlo. En mi caso, me metí en la piel de Lilian LaFleur, un personaje hecho especialmente para mí; así lo viví yo. Disfruté al máximo las funciones que hemos hecho y es un proyecto que sigue. Es un musical que aquí no conocen y el público que tuvo la posibilidad de verlo quedó maravillado con la puesta en escena, que es muy minimalista. No se necesitaba mucho: sillas, telón negro. Sí lo hicieron en Argentina, hace muchos años.

También has trabajado en el cine musical, concretamente en la adaptacion de una de las obras más célebres de Andrew Lloyd Webber, Evita…Cómo fue trabajar en una producción de tales dimensiones? Qué diferencias encuentras en el cine en comparación con el teatro musical actoralmente?

Había enviado mi CV a la empresa que convocaba y un día llamaron; son esas llamadas que no esperas y te empieza a latir el corazón muy fuerte…

Filmar bajo las órdenes Alan Parker y tenerlo a mi lado cuando nos vino a dar una nota fue realmente algo impensable. fue un casting muy duro, pero ahí estuve en la escena donde las Argentinas van a buscar a Eva Perón cuando llega de Italia. Había un despliegue tan impresionante que me hacía pensar que estábamos en Estados Unidos.

Las diferencias que encuentro es que hacer teatro es tener el público ahí, y cada noche te hace latir hasta las entrañas. Es lo que más me gusta: tener el público cerca, ya sea como cantante o como actriz; y sentir ese aplauso hace que te vayas a casa lleno de energía de haber cumplido con tu propio ser.

A lo largo de esta entrevista has mencionado varias veces a tu marido, Adalberto, como un pilar fundamental de tu carrera. ¿Cómo ha influido en tu trayectoria profesional? ¿Qué te ha aportado a nivel artístico?

Me siento una artista afortunada. He tenido la suerte de estar muy cuidada desde que empecé profesionalmente a los trece años. Mi padre buscaba los mejores arreglistas para mis presentaciones en Televisión, programas donde había un muy buen nivel de músicos. Uno al que le tengo gran cariño y admiración es Alfredo Wolf. Maravilloso arreglista.

Ya cuando mi hermano vuelve de estar 5 años por Europa haciendo actuaciones, él es el que pasa a ser mi arreglista. Con él, he disfrutado muchísimo en toda esa época.

A los 18 años, formalizo mi relación con Adalberto Cevasco. Hemos luchado contra viento y marea, ya que ambas familias nos veían demasiado jóvenes para casarnos. A partir de ahí, Adal comienza a ser quien se encarga de la parte musical de mis presentaciones.

Profesionalmente me ha ayudado mucho su colaboración en cada proyecto. Es difícil encontrar un buen repertorio. Como arreglista, ha tratado siempre que cada actuación tenga algo que muestre un nivel de show impactante; y todavía seguimos en esa línea.

En lo artístico me ha aportado un crecimiento musical importante y tener una mente abierta para con la música instrumental.

¿Nos puedes hablar de algún proyecto que estés preparando ahora o para el futuro?

Hace un tiempo estoy trabajando en un proyecto que es el Unipersonal de Patricia Clark; hay que darle forma, pero estoy en ello. Y hay un musical en marcha que estoy segura será un éxito, pero aún no puedo decir nada; es otro personaje hecho a la medida de Patricia Clark. Y te diré algo: creo que cada personaje que me llega porque han pensado en mí es porque realmente me queda como anillo al dedo.

Estoy siempre abocada en hacer conciertos de nuestro proyecto musical del disco Made in Spain, grabamos con Adalberto hace un par de años. Y esos proyectos hay que seguirlos, sobre todo si uno cree en ellos y tiene la confianza que, en algún momento, llegará la posibilidad de mostrarlo en festivales de jazz.

Por otro lado, Adalberto después de unas merecidas vacaciones, pondrá en marcha su proyecto de música instrumental e iremos viendo cómo vamos desarrollando nuestros próximos conciertos. Otro de los proyectos es escribir la Biografía de Patricia Clark.

Como artista y para cerrar, puedo decirte que aunque llevo tantos años en el medio, siempre sigo con la ilusión y el deseo de seguir preparándome para volver a subirme a un escenario.