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Es casi imposible enumerar todas las obras, conciertos, programas… y otras larga lista de formatos en los que esta polifacética artista ha participado a lo largo de sus más de 50 años de profesión. Después de haber actuado en los escenarios más prestigiosos tanto de Madrid como de Buenos Aires, Patricia Clark se posiciona como una de las intérpretes más prolíficas tanto del panorama argentino como español. En esta nueva entrega de Primera Fila, os ofrecemos la primera parte de la entrevista en la que Guillermo Názara Reverter repasa junto a la cantante los mayores hitos de su espectacular trayectoria profesional. 

Normalmente suelo empezar mis entrevistas preguntando sobre cómo surgió la vocación artística, pero creo que en tu caso no te debió dar ni tiempo a planteártelo; con tan solo 4 años ya recibiste tu primera gran oportunidad: cantar en la Embajada de Francia en Buenos Aires. Háblanos de ese momento. ¿Cómo y por qué te lo propusieron? ¿Crees que esa experiencia determinó lo que querías hacer profesionalmente?

La vida me regaló nacer de unos padres maravillosos y aparte de esto, mi padre era un famoso Director de Orquesta de Jazz Argentino. A mi padre, Barry Moral, siempre lo convocaban para actuaciones en lugares como la Embajada de Estados Unidos, o Embajada de Francia  o el Club Inglés para actuar.

Mi madre no quería que yo me dedicase al arte, ya tenía un hermano que lo hacía, diez años mayor que yo; mi hermano, Teddy Martino (nombre artístico) era un artista impresionante: cantaba, componía, era arreglador orquestal, bailaba claqué, tocaba piano, guitarra y batería. Un Artista con mayúsculas; muy talentoso.

Mi primera aparición en público la hice en una actuación de mi padre antes que en la Embajada de Francia; esto fue en el Richmond de  Esmeralda, un lugar muy  famoso donde se hacían pases a la tarde.  Él me había regalado un disco que era de la película Lili, protagonizada por Leslie Caron, y yo solita me había aprendido el tema Hi Lili Hi Lo, con su letra en inglés por fonética. Mi padre estaba tocando y yo le tiré del pantalón y le dije: “Quiero cantar”; y él, sorprendido, me hizo subir. Ahí empecé a disfrutar de lo que era cantar en público y ese mismo año, surgió que fuera a la Embajada de Francia y cantara con mis cuatro años. Empezó a ser un éxito ver a una niñita tan pequeña cantar y mi padre sabía que en todas las actuaciones que se pudiera,  yo quería subir al escenario.

Poco después trabajaste en Canal 7, una de las cadenas públicas de la televisión argentina. ¿Qué nos puedes contar de tu paso por este medio? ¿De qué manera influyó en tu carrera? 

Esta fue mi primera aparición en la TV Argentina a los 5 años y algo. Comenzaba un programa donde mi padre era el Director Musical; y la estrella que conducía dicho programa era la famosa Pinky, una de nuestras mejores conductoras argentinas. Se habló de que yo pudiera tener mi aparición en ese primer programa y así se hizo y se comentó mucho. A partir de ahí, Pinky se convirtió en mi madrina artística.

No sé en qué influyó, solo puedo decir que cada vez me gustaba más y más todo lo que pudiera hacer artísticamente. Yo creo que mi carrera ya había comenzado el día que me subí a cantar por primera vez.

También participaste en Montercarlo, cadena de la televisión uruguaya. ¿Cómo llega la oportunidad de actuar en un medio extranjero? ¿Qué destacarías de tu estancia en ese canal? ¿Y de colaborar con una cadena foránea?

Ya tenía el training de cantar con orquesta, pero esto era algo más importante. Era otro país, y para la Tv Montecarlo de Uruguay, con una banda impresionante. Ya disfrutaba más aun; me gustaban las cámaras. Lo que puedo destacar es que me sentí súper bien, no olvides que era pequeña aún. Debo decir que el que dirigía la orquesta era mi padre; él había sido contratado para actuar y yo iba dentro de su actuación. Ya desde niña, ante cualquier duda o nervio antes de salir a actuar, yo siempre me dije: “Esto es lo que yo quiero”. Y a eso voy; siempre me ayudó mucho, aún desde pequeña.

A los 13 años grabas tus tres primeros singles, un hecho que marca uno de los puntos de inflexión en tu carrera. Háblanos sobre esta experiencia. ¿Qué supuso ser nombrada la chica Yeh Yeh de tu generación?

Hacía poco habíamos vuelto de  España -vinimos en el 63 ya que mi padre quería abrir nuevos rumbos- y nos fuimos volviendo primero mi madre y luego yo; el último, mi padre. Pero estuvimos dos años entre una cosa y otra. Ahí conocí Madrid y me enamoré; siempre quise volver. Al estar ya en Buenos Aires, afincada nuevamente, ahí ya comenzó mi carrera profesional.

Al ser tan pequeña y tener tanto para dar, la Discográfica Odeón Pops, se interesó en que grabara para esa compañía. Empecé a grabar y al mismo tiempo tenía presentaciones semanalmente en Programas de TV; como por ejemplo Escala Musical, programa de mucho éxito que difundía artistas de nivel, y aparte programaban un circuito de actuaciones en directo. Yo estaba dentro de ese elenco y era un placer cantar para un estadio lleno de gente.

Fui la chica Yeh Yeh de la juventud de la época, actuando en programas televisivos como Escala Musical Canal 13, Ritmo y Juventud, Canal 11 y Sábados de la Bondad, Canal 9, Sabados Circulares, Canal 13.  No me detenía demasiado en poner atención si era la chica Yeh Yeh de la época; a mí lo que me interesaba era cantar.

Mi felicidad ante todo, era saber que tenía que actuar.

Posteriormente, con 16 años, grabas el que quizás fue tu mayor éxito discográfico, Saltando el palo a la escoba, que presentaste en TV junto a artistas de la talla de Aretha Franklin. ¿Cómo fue actuar rodeada de intérpretes de tanta proyección? ¿Recuerdas alguna anécdota especial de ese momento?

Ese single fue un éxito impresionante y fue lo que me llevó a viajar y a presentarme como La Chica Yeh Yeh argentina, con un estilo  personal para que llegue al público latino. Viajé a Perú y Venezuela, dos países que me abrieron sus brazos.

Actuar en el Show de Renny Ottolina, fué pisar con el pie derecho en Venezuela. Tuve muy buena prensa por mi actuación en ese programa. Al Show de Renny  iban artistas de la talla de Aretha Franklin y Tom Jones y tuve el honor de verlos actuar. Era tan fuerte lo que vi que ni siquiera me atreví a pedirles una foto. Era muy jovencita y no estaba preparada como hoy, con teléfonos para hacer selfies. Y aparte, estaban rodeados de periodistas y fotógrafos más gente del equipo de ellos.

Yo vivía ensayando con el equipo de bailarines del canal cada día. Había un coreógrafo americano que hacía delicias de coreos. A cada tema mío, le hicieron una coreografía, así que eran horas y horas de ensayos antes de que llegara el día de la grabación de los programas.

Todo era perfecto, pero llegó la parte fea: dentro de las actuaciones del programa de TV Canal 2, tenía que actuar una semana en el Macuto Sheraton de Venezuela, pero a los dos días, hubo un terremoto tremendo -el peor que hubo en el país- y nos llevó a estar incomunicados durante un tiempo que se hizo eterno y sin poder volver al hotel.  Fueron varios días de luto. Mi padre no tenía noticias nuestras, así que para él, fueron momentos muy difíciles. Yo fui con mi madre y mi tía a ese viaje. Fue algo que no olvidaré núnca y no le deseo a nadie tener que vivir este tipo de situaciones.

Viajé también a Perú contratada por la TV Panamericana y el Embassy del Bolivar Hotel,compartiendo  actuaciones con figuras como Armando Manzanero, Los Kipus, Nadia Milton, Daniel Riolobos y Los Shakers, artistas de gran éxito en el mundo.

Todo esto lo lograste cuando tú eras muy joven. ¿Cómo se afronta tanta popularidad a estas edades? ¿Encuentras algún peligro en hacerse famoso tan temprano? 

Mi padre fue un músico muy famoso y siempre lo tuve a mi lado para apoyarme o darme consejos. Sí encuentro que hay un peligro, y es que si no tienes a alguien que esté a tu lado, y controle, a veces puedes llegar a desmadrarte, como les pasa a muchos. Y también tuve claro de seguir siempre con mi profesión  así bajara el nivel de popularidad, cosa que no todos lo toman bien. No se puede estar siempre en la cima y hay que tener muy claro el camino que quieres seguir; yo lo tuve claro desde niña.

¿Con qué te quedarías de tu experiencia como cantante durante tu infancia y adolescencia?

Era pasión lo que sentía al subirme al escenario; siempre quería más. Mi experiencia de ese momento, es que viví una etapa feliz, llena de música y actuaciones. Viajé y estuve al lado de músicos y cantantes de una talla impresionante y lo único que me interesaba era aprender. Es cierto que no viví la etapa de salir a bailar como hacían mis compañeras de colegio; eso es algo que me faltó, ya que amo bailar, pero agradezco a la vida la constancia que he tenido para seguir con mi carrera y seguir creciendo día a día como artista. Por supuesto, siempre tengo presente a mi padre que me dio una buena base para moverme en la vida y en la profesión.

Mi experiencia hoy me dice que antes había muchos más programas de televisión y que, teniendo un manager, no era tan difícil acceder a ellos si eras bueno. Hoy lo veo muy distante; no hay programas donde uno pueda mostrar su música o actuar,y lo que veo que es que están con formatos de cocineros o programas del formato de Gran Hermano o Supervivientes. Lamentablemente, la cultura ha pasado a un segundo plano.Necesitamos más músicos en directo y cantantes. Si difunden algo de música, lo transmiten a las 4 de la mañana, cosa que me parece lamentable.

No obstante, poco después decidiste abandonar la carrera discográfica. ¿Qué motivos te llevaron a hacerlo?

Con mis 15 años, decidí que no quería que me hicieran  grabar lo que la compañía discográfica quería. Yo tenía mis gustos y no siempre estaba de acuerdo con los temas  que elegían para mí. Mis palabras fueron:  “Grabaré un disco cuando yo sea esté de acuerdo con los temas o me gusten; si no, para eso me empleo en una oficina”. Y así lo hice; volví a grabar singles pero ya cuando estaba casada con Adalberto. Fui noble para conmigo y mi amor por la música. Yo quería tener una identidad y eso también iba un poco en contra de lo que la discográfica quería. En aquella época se grababan temas de éxito en Estados Unidos (covers) y salían las versiones en inglés en Argentina  antes que llegaran los originales al país.

Aparte, la discográfica me habían bautizado con el nombre artístico Cinti Li, y eso fue una de las cosas que no me gustaban. Así que ni bien le dije “adiós”, me cambié el nombre; elegí mi propio nombre Patricia y el segundo apellido de mi madre Clark.

Entrevista realizada por Guillermo Názara Reverter (@MrNazara)

Página web oficial de Patricia Clark: