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DAVID TORTOSA

Fotografía: Manolo Pavón

Desde atormentados compositores neoyorquinos hasta maquiavélicos exnovios, son muchas las personalidades que a lo largo de una década este joven actor granadino ha demostrado tener tanto ante las cámaras como sobre el escenario. Ahora, David Tortosa da vida a Richard Loeb, un adinerado y excéntrico universitario obsesionado con Nietzsche y con cometer, junto a su mejor amigo, el crimen perfecto. En esta nueva entrevista para Primera Fila, Guillermo Názara Reverter se reúne con el polifacético artista para hacer un repaso por los momentos más destacados de su carrera, además de descubrir los secretos que entraña interpretar al coautor del que fue bautizado como “el crimen del siglo XX”.

¿Cómo y cuándo surgió tu deseo de ser actor?

Siempre de pequeño había sido teatrero para todo (mis padres siempre lo decían), pero no fue hasta que estudiando Derecho en Granada entré en una compañía de teatro amateur y me subí al escenario a interpretar obras de los hermanos Quintero, Jardiel Poncela…. Entonces aquellas ganas me hicieron dar un paso más; y justo cuando estaba terminando la carrera me planteé probar suerte en Madrid antes de encauzar mi vida al mundo de las leyes. Afortunadamente la apuesta me salió bien y colgué la toga antes de colegiarme siquiera.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en en el mundo de la interpretación?

De un modo profesional mi primera experiencia fue en un montaje de teatro de máscaras llamado El Rey de la Amazonia, de Jesús Domínguez, con la que estuvimos recorriendo parte de Andalucia. Mi primer musical fue uno infantil llamado Teseo y el Minotauro de Livia Cruz, y esa experiencia me llevó a trabajar en el circuito alternativo con la compañía Vía Muerta durante tres años (¿Qué recuerdas? y El asesino eventual ). A partir del 2010 me cambió la vida a raíz de mi entrada en el musical Es por ti, que marcó un antes y un después; justo la misma sensación que siento ahora con Excítame”El crimen de Leopold y Loeb.

A largo de tu carrera has participado en una infinidad de obras de teatro. ¿Qué es lo que más te fascina de este medio?

La adrenalina que te da el teatro no la encuentras en otro medio. La televisión y el cine tienen otros códigos; lo bueno es manejarte bien en cada uno de ellos sacando lo mejor. Pero esas cosquillas previas antes de salir a escena cuando estás tras el telón… Esa sensación es insustituible. Y sobre todo, el contacto con el público; encima del escenario estás trabajando y te olvidas de todo lo que ocurre fuera de escena, pero esa energía que irradia el patio de butacas es vital para nosotros los actores.

Además de obras habladas, también has trabajado en varios musicales , algunos de ellos muy atrevidos, como Tick, tick…¡boom! -obra de Jonathan Larson predecesora de su exitoso Rent- o The Rocky Horror Show. Háblanos de tu paso por estas producciones. ¿Qué supone formar parte de obras tan arriesgadas? ¿Cómo ves la acogida de los musicales “independientes” por parte del público español? 

Entrar en Tick,tick…¡boom! es un sueño hecho realidad para un amante de Jonathan Larson. Fue viendo el montaje de Rent en el Teatro Coliseum en Madrid cuando decidí empezar a estudiar canto. Así que no es de extrañar que cuando la compañía Tela-Katola trajo el musical a España, hiciera todo lo posible por estar ahí. El equipo que formamos entonces son esas familias que todavía siguen en mi vida (de hecho, al pianista de Excítame, Aitor Arozamena, lo conocí en el Tick,tick…¡boom!).

El montaje que producciones La Seducción capitaneado por Marcos Julián hizo del Rocky en Granada no tiene nada que envidiar a los que hemos visto fuera de nuestras fronteras. Para mí, ser Rocky fue una experiencia divertidísima, creo que nunca he salido tan desnudo (literal) a escena.

Los musicales “off” tienen que coexistir con los grandes musicales. Una de las últimas alegrías que nos hemos llevado ha sido el encabezar nominaciones en los Premios del Teatro Musical con musicales de gran formato como Sister Act y Priscilla. Que una pequeña producción tenga la acogida que estamos teniendo desde nuestro estreno el año pasado en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, es la mejor respuesta a que, evidentemente, el público sí que quiere ver todo tipo de musicales. Que no pare la creatividad, sea del formato que sea.

Por otro lado, también has desarrollado una prolífica carrera en el cine, principalmente como protagonista de muchos cortometrajes. ¿Cuál dirías que es el principal reto para un actor cuando trabaja en este medio en comparación con el teatro?

En el teatro tienes que enamorar a un patio de butacas; en el cine, si consigues enamorar a la cámara,  ya tienes mucho hecho. La dificultad -y el placer- es saber reconcentrar todo lo que se suele trabajar encima de un escenario delante de un objetivo; la famosa frase del “menos es más” en cine tiene mucho sentido. La cámara tiene otro ritmo, te exige otra concentración, otra mirada… Si consigues combinarlo todo y disfrutar, eso es magia.

Uno de tus cortos más reconocidos es Ratas, de Jota Linares. En él, interpretabas a Nico, un psicópata obsesionado con su ex novio. ¿Cómo fue dar vida a un personaje tan confuso y retorcido?

Nico es uno de esos personajes que te dan pocas veces en la vida. Un regalo que me hizo Jota con el que disfruté muchísimo. Jota supo ver más allá de los personajes que hasta ese momento estaba haciendo y confió en mí para este chico que es capaz de todo por recuperar a su amor. Trabajar con él siempre es un placer, y me hizo fácil lo difícil a base de ensayos; y sobre todo, de mucho riesgo.

Ahora estás protagonizando Excítame: el crimen de Leopold y Loeb. ¿Cómo surge la idea de traer a España una obra como esta?

Eso mejor que nadie te lo explicaría mi compañero Alejandro de los Santos que es quien vio Thrill me en Londres hace unos cinco años y sintió el flechazo por esta historia de amor obsesivo entre Richard Loeb y Nathan Leopold. Lo más escalofriante de todo esto es que Stephen Dolginoff creó esta producción basándose en un aterrador caso real que ocurrió en Chicago en los años 20. Alejandro hizo una apuesta y la ganó, porque da igual si estos chicos son americanos, si son de clase alta o si estamos hablando de una historia que desgraciadamente ocurrió… El crimen es espeluznante se vea donde se vea; y esta relación entre estos dos chicos superdotados interesa a todo el mundo donde se represente. Estamos encantados y excitados por la reacción del público.

En el show, das vida a un joven universitario de Chicago que, junto a su “amigo”, planea cometer el crimen perfecto. ¿Qué retos supone meterse cada noche en la piel  Richard Loeb?

Es la mente más compleja que me he encontrado nunca. Richard Loeb tiene muchas capas, al igual que su compañero Nathan Leopold, y descubrir todas y cada una en cada función es como irse desnudando poco a poco; con todo el miedo y el respeto que da introducirse en una mente así. Pero, a pesar de todo esto… me divierto muchísimo; he llegado a tal nivel de conexión con Alejandro (y con su cover Alberto Frías, quién también está espectacular) que toda esta dificultad se convierte en absoluto placer.

Esta historia ha dado lugar a un sinfín de adaptaciones, tanto en cine como en teatro. Uno de los mejores ejemplos es La soga, de Alfred Hitchcock. ¿Has recurrido a alguna de estas versiones como fuente de inspiración? ¿Qué otros métodos has seguido para preparar este papel?

Nuestro director Jose Luis Sixto y Alejandro me mostraron infinidad de material: reportajes periodísticos, fotografías, películas inspiradas en el caso original de Leopold y Loeb… Tantas cosas que creo que nunca me había preparado tanto para un personaje. Loeb fue un amante de las teorías de Nietzsche y he leído mucho también sobre él. Cómo alguien de buena familia, aparentemente con la vida resuelta y un futuro brillante, cometió algo tan terrible como ese asesinato hace casi 91 años ya escapa a mi entender (de hecho, el mismo día de nuestro estreno, es decir, el próximo 20 de mayo se cumplen esos 91 años). Casualidades de la vida.

¿Hay algo que te fascine de tu personaje? ¿Qué es lo que más te atrae de la historia? ¿Y de la obra?

Me fascina su seguridad: cree firmemente en sus ideas y es capaz de lo que sea por llevarlas a cabo. Evidentemente no comparto sus métodos, pero hay algo en estos personajes tan seguros de sí mismos que me  interesan mucho. La obra me atrapó desde que Alejandro me contó de lo que iba; no me hizo falta ni leerla para decirle que me encantaría estar ahí. Lo más interesante es que muestra a la perfección lo que somos capaces de hacer los humanos cuando nos dejamos llevar por una obsesión enfermiza. Todo el mundo tiene que verla. Estaremos de miércoles a domingos en el Nuevo Teatro Alcalá desde el 14 de Mayo.

¿Hay algún proyecto futuro que tengas entre manos del que nos puedas hablar?

Siempre hay cosas. Pero ahora mismo Excítame, Un balcón con vistas (una divertida comedia con la que estoy hasta finales de mayo, los domingos en el Pequeño Teatro Gran Vía) y algunas funciones sueltas en la gira de Las heridas del viento, de Juan Carlos Rubio, ocupan mi día a día. Estoy deseando que el mundo audiovisual me secuestre, pero ahora mismo el que secuestrará cada día seré yo en función. Y no cuento más que no quiero hacer spoilers.

Entrevista realizada por Guillermo Názara Reverter (@MrNazara)

Twitter de David Tortosa: @David_Tortosa