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A pesar de que su nombre real puede que, a primeras, no les suene de nada,  seguro que no tardarán en saber de quién hablamos si mencionamos a Félix Rivera, Arturo el de Cuéntame cómo pasó o Sam Carmichael. Tras todos estos personajes tan memorables se esconde uno de los actores más versátiles del panorama interpretativo español actual. En esta entrevista, Guillermo Názara Reverter se reúne con Alberto Vázquez, quien ahora protagoniza el exitoso espectáculo musical/cabaret ¿Hacemos un trío?, para que nos revele los entresijos de su exitosa trayectoria profesional.

¿Siempre has querido ser actor? ¿Cómo surgió tu deseo de dedicarte a la interpretación?

Mi deseo desde pequeño fue cantar. Cuando llegué a Madrid con 17 añitos me di cuenta de que para vivir cantando había que saber hacer muchas más cosas.

Me metí en clases de interpretación porque para el baile era muy tímido. Con el tiempo me fui embebiendo de ese apasionante mundo hasta que casi deje de cantar, excepto en los musicales. La carrera de actor me dio muchas alegrías desde casi el principio.

Los comienzos de tu carrera tomaron lugar en Argentina. ¿Por qué decidiste cruzar el charco y probar suerte allí?

No fueron exactamente los comienzos, fueron los primeros trabajos reconocibles, los que te dan popularidad y esas cosas: los primeros protagonistas de reparto, los primeros autógrafos, entrevistas… vivir eso lejos es muy emocionante aunque no tienes con quién compartirlo. A Argentina llegué después de un desengaño sentimental; mis mejores amigos regresaban a su tierra. Me quedé cómo huérfano, a las pocas semanas me tenían allí de polizón. Me fui por 6 meses; me quedé más de 8 años.

De todos los proyectos en los que participaste durante tu estancia, ¿con cuál te quedarías y por qué? 

Hice mucha, mucha tele y algunas coproducciones de cine con USA. Mi papel favorito fue el de Ricos y Famosos, un malvado mafioso europeo. En teatro protagonicé junto a Daniel Freire una de las obras contemporáneas más maravillosas que hay: ÁNGELES EN AMÉRICA, de Tony Kushner, premio Pulitzer y uno de los mayores retos que puede enfrentar un actor. Fue increíble; un gran éxito y una experiencia única.

¿Qué te hizo regresar a España?

Me cansé de ser siempre el extranjero -“el gallego”-. Además, extrañaba mucho; soy muy familiero. Eso coincidió con la gran crisis económica, que desembocó en el corralito, del que me libré por pocas semanas. Decidí invertir mis ahorros en un precioso piso que aún poseo en el barrio de Congreso.

Tu carrera se ha desarrollado tanto en teatro como en cine y televisión. ¿En qué medio te has sentido más cómodo?

Me fascina el ritmo de la tele. Soy de los que aman ese vértigo. Soy raro ¿qué se le va a hacer?

El teatro musical es sin duda uno de los géneros que más reconocimiento te ha dado, principalmente gracias  a Mamma Mia! . Háblanos de tu paso por ese musical. ¿Tu personaje requería algún tipo de preparación especial?

Mamma Mia! fue un sueño. Uno de esos trabajos que te llegan casi por casualidad y no olvidarás nunca. Era un placer diario que duró 3 años. Premios, fans, dinero, popularidad, no sé si volveré a trabajar 3 años continuos en algo tan importante… no hay muchas posibilidades. Trabajar la relación con Nina fue especialmente hermoso; la admiraba mucho. Ahora, además, la quiero.

Quizás uno de tus papeles más memorables en televisión ha sido el de Arturo, el amigo gay de Merche en Cuéntame cómo pasó. ¿Qué nos puedes contar sobre ese personaje? ¿Cómo fue trabajar con actores de la talla de Ana Duato o Imanol Arias?

En tele en España, sin duda, el Arturo de Cuéntame es el que más me ha marcado. Después llegó Amar en Tiempos Revueltos: Félix Rivera, el galán que se enamora locamente de Natalia Millán. Puedo decir que he trabajado con papeles importantes en las dos series más emblemáticas de TVE. Para no ser un actor favorito de nadie, no puedo quejarme. Ana e Imanol, además de todo el equipo, me acogieron con mucho cariño; les adoro.

Actualmente coprotagonizas el espectáculo ¿Hacemos un trío? junto a Natalia Millán y Marta Valverde. Cuéntanos un poco sobre la obra y tu participación en ella. 

¿Hacemos un trío? es más que un trabajo, más que un cabaret, más que un pequeño musical. Es una de esas cosas que se hacen en otros países y aquí poco a poco también. Un sueño, una aventura, una fascinación. Emocionar y divertir a la gente contándoles tu vida, cantándoles tus canciones favoritas, llenar teatros y compartir aventura con tus mejores amigas. ¿Hay quién de más? Vamos a teatros de 200 y de 2000 butacas y el éxito es el mismo. Tiene mucha magia.

De todos los roles a los que has dado vida a lo largo de tu carrera, ¿con cuál te quedarías y por qué?

Pues evidentemente con Sam y con Arturo, por toda la profesionalidad que les envolvía y todo lo afectivo que viví.

¿Tienes algún proyecto planeado para después de  ¿Hacemos un trío? ?

Esta profesión permite que tu vida y tus planes cambien tan repentinamente como una llamada de teléfono. Estoy esperando por cómo funciona la 1º temporada de la serie YO QUISIERA, que hicimos para México hace muy poco. De eso dependerían mis próximos meses, además de un posible musical italiano, que aterrizaría en Madrid pronto; un proyecto de tele que se presentó en diciembre; no sé…Vivo al día, en el trabajo y en todo. Dicen que vivir en el pasado causa depresión y vivir en el futuro ansiedad, así que me quedo aquí y ahora.