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Steve Cuden-Headshot B

Después de  haber participado en la creación de uno de los musicales más exitosos de todos los tiempos, escribir las letras de varias canciones reconocidas internacionalmente y colaborado en la guionización de varias series de televisión -tanto para la Warner como para Disney-, Steve Cuden es sin duda uno de los autores audiovisuales más prolíficos y valorados actualmente. En esta entrevista, realizada por Guillermo Názara Reverter, el escritor nos habla sobre sus inicios en el mundo del espectáculo, así como de su espectacular paso por el mundo del teatro, cine y televisión.

 ¿Cómo descubriste tu pasión por el teatro? ¿Siempre has querido ser escritor o has estado interesado alguna vez por otras profesiones del espectáculo?

Me crié viendo películas y mucha televisión, leyendo cómics y libros de ciencia-ficción; y también soñando. Comencé a trabajar en el teatro cuando en el campamento cuando era pequeño, y empecé a participar en él seriamente en mis años de instituto. Formaba parte de una pequeña compañía de teatro (desaparecida hace años) llamada Kid-A-Lot Productions en Pittsburg (Pennsylvania), mi ciudad natal. Escribíamos y representábamos obras infantiles. Yo hacía de todo, desde escribir y actuar hasta diseñar los decorados y la iluminación. Disfrutaba cada segundo y, para mí, nunca era suficiente. Así que el teatro me enganchó desde muy temprano. Se podría decir que me ‹‹infectó ››; y una vez que se introdujo en mi sangre, todo comenzó. Llevo escribiendo desde hace más de cuarenta años, pero mis intereses son diversos. En los 80, diseñaba la iluminación de muchos espectáculos en directo en Los Ángeles y también de algún programa de televisión; también he dirigido una película y, por supuesto, continúo escribiendo.

 

Tras graduarte en la Universidad, empezaste a trabajar de Jefe de Electricistas. ¿Cómo empezaste a colaborar en la creación de nuevos musicales?

Precisamente gracias a  mi trabajo como jefe de electricistas en la Universidad de California del Sur pude conocer a Frank Widhom. Por aquel entonces él era un estudiante de Historia y acababa de presentarle a John Houseman, el director artístico de la escuela de teatro de la facultad, un musical que él mismo había escrito, titulado Christopher. A Houseman le había gustado y acordó producirlo con la ayuda de estudiantes de la Universidad. Yo era el jefe de electricistas y el operador del panel de iluminación de aquel espectáculo.

A partir de ese show descubrimos Chuck Wagner, quien ha gozado de un gran éxito tanto en Broadway como en otras partes. Chuck también fue la voz original  en las demos de Jeckyll & Hyde en 1980 y 1986. También descubrimos a una maravillosa actriz llamada Madolyn Smith, que ha protagonizado mucha ficción tanto en películas como en televisión.

Frank veía las representaciones desde la cabina de iluminación mientras yo controlaba las luces. Solíamos hablar de teatro, arte y musicales, y cuando él supo que yo había escrito una obra en verso basada en las Fábulas de Esopo, me pidió que se las dejara leer. Me dijo que tenía madera de letrista –algo que me sorprendió- y me invitó a trabajar con él. Eso ocurrió en 1979. Nos pasamos los nueve años siguientes encerrados en la misma habitación durante miles de horas, escribiendo musicales y canciones.

 

Sin duda, Jeckyll & Hyde es uno de tus mayores logros, pero tuvo que pasar mucho tiempo desde su concepción hasta su estreno en Broadway. ¿Nos puedes contar algo sobre los orígenes del show? ¿Cómo se te ocurrió la idea? ¿Qué nos puedes decir sobre la primera versión del musical?

Bueno, para empezar, la idea fue mía. Por aquel entonces, Frank y yo estábamos impresionados con un nuevo show, Sweeney Todd, de Stephen Sondheim. Frank y yo ya habíamos escrito dos obras, una titulada The High and Mighty Caesar, y otra llamada The Last Tsar (probablemente nunca se volverá a oír hablar de ninguna de las dos) y estábamos buscando nuestro próximo proyecto. Queríamos algo que tuviera que ver con lo gótico y lo terrorífico, siguiendo el estilo de Sweeney. Barajamos Frankestein, Dracula, El Hombre Lobo, e incluso El fantasma de la ópera, unos seis o siete años antes de que surgiera la ahora histórica versión de Andrew Lloyd Webber. Después yo dije que podríamos hacer algo con la novela de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del Dr. Jeckyll & Mr. Hyde, especialmente por la idea de dos mujeres -una de clase alta, otra de clase baja- formaran un triángulo amoroso con el mismo hombre, que, a su vez, se divide en dos. A Frank le encantó la idea e inmediatamente nos pusimos a escribir el show. Completamos una primera versión en 1980. Grabamos la música, con Frank al piano y cuatro vocalistas, incluido el fantástico Chuck Wagner. Incluso conseguimos que un productor se interesara por ella. Pero la verdad es que no era muy bueno y el proyecto no iba a ninguna parte. Continuamos trabajando en otros espectáculos durante los cinco años siguientes; aunque durante ese tiempo siempre estábamos hablando de Jeckyll.

Después, en 1986, decidimos probar de nuevo. Nos deshicimos de todo el material de la versión original de 1980 excepto por una canción, “Murder, Murder”, que incluso hoy en día  es uno de los números principales de la obra. Esta nueva versión captó el interés de Milt Okun, dueño de la compañía Cherry Lane Music Publishing, y fue así cómo comenzó su trayecto hacia Broadway. La versión de 1986 es en la que está basado el show que todos conocen.

 

Sin embargo, aunque la segunda versión casi se estrenó en Broadway, al final no se llegó a producir. ¿Puedes contarnos qué ocurrió?

Sí. Hicimos el casting en Nueva York a finales de 1987, con la intención de estrenar la obra en Broadway en 1988. Habíamos elegido a Terry Mann como protagonista. Todo el apoyo financiero venía de una única compañía de Nueva Zelanda, pero cuando la bolsa estadounidense se desplomó en octubre de 1987, la financiación comenzó a tambalearse y, finalmente, se desmoronó a principios de 1988; lo mismo le ocurrió a la obra. Como la producción no continuó, alguna gente importante perdió su confianza en el material. Hilly Elkins, un reconocido manager y productor –que por aquel entonces era el manager de Frank-, incorporó a Leslie Bricusse en el equipo creativo, reemplazándome como libretista en 1988. Me alegra saber que no eliminaron ninguna idea buena cuando hicieron las correcciones. La estructura del show es esencialmente lo que Frank y yo escribimos: en general son los mismos personajes, con los mismos arcos dramáticos, y como tú ya sabes me he quedado con los créditos de las letras de varios números musicales que han permanecido en la obra, como “Transformation”, “Alive”, “His Work and Nothing More”, “Murder, Murder” y “Once Upon A Dream”.

¿Cómo conseguiste que tu obra se estrenara finalmente en Broadway?

Como he comentado antes, el show llegó a Broadway sin que yo fuera parte del proceso. Después de que me sustituyeran, dependió de Frank y Leslie que el espectáculo abriera allí. Solo les llevó nueve años. Yo empleé ocho en el show; ellos, nueve. Tuvieron que pasar diecisiete años desde que a mí se me ocurrió la idea de hacer la adaptación hasta que finalmente se estrenó en Broadway. Otro ejemplo de éxito en el mundo del espectáculo que surge de la noche a la mañana…

Cuando estabas escribiendo el show, ¿predecías de algún modo que iba a cosechar tantísimo éxito?

Oh, no, en absoluto. A decir verdad, quieres que ocurra; sueñas con que ocurra; imaginas que ocurre. Como ya he dicho, casi lo conseguimos en un primer momento, pero al final no sucedió. Estas cosas son muy difíciles de hacer realidad. Siempre mantuve la esperanza, pero nunca imaginé que el show tendría el éxito internacional con el que cuenta hoy en día. Se ha traducido a unas 25 o 30 lenguas; se representa alrededor del mundo constantemente; hay fans que escriben relatos de ficción sobre los personajes. Incluso hay un grupo de admiradores devotos, llamados los Jekkies, que siguen el show. No, ¿cómo me habría podido imaginar todo esto? Por supuesto, estoy encantado que todo haya salido tan bien.

¿Has asistido a alguna de las producciones internacionales de Jeckyll & Hyde?

No. He visto muchas producciones estadounidenses, pero no he podido ver ninguna internacional. Quizás alguno de estos días tenga la oportunidad. Por supuesto, me encantaría. He escuchado varios CDs e incluso visto varios clips de estas versiones. Sin duda, cuentan con grandes talentos imaginativos y productivos. Me encantó lo que vi de la versión de Bremen, Alemania, hace unos 10 años más o menos. El espectáculo lo habían montado de una manera preciosa; y también contaban con unos cantantes increíbles.

Hablemos ahora de televisión. Has escrito guiones para algunas de las series de animación más populares. ¿Cómo entraste en ese mundo? ¿Hay algún episodio que hayas escrito del que sientas algún cariño especial?

Un amigo mío, Steve Sustarsic, estaba trabajando en Disney TV Animation al principio de los 90. Sabía de un editor que estaba trabajando en la serie animada Beetlejuice y que necesitaba a un escritor por aquel entonces. Steve me recomendó y fue así cómo conseguí el trabajo. Poco después, Steve también me recomendó para cubrir una vacante en Disney TV Animation, quienes me contrataron. Pasé dos años fantásticos en Disney, pero la mayor parte de mi carrera ha sido como escritor freelance.

De entre mis 90 créditos televisivos, diría que, sin ninguna duda, mi episodio favorito fue el de un formato de Disney muy poco conocido llamado Bankers. El nombre del episodio es The Day the Toon Stood Still. La animación de ese capítulo superó todas mis expectativas. También guardo un gran cariño a los episodios que escribí para una serie de la Warner Bros llamada Xiaolin Showdown. El material era muy original y la animación era sensacional.

También disfruté mucho escribiendo para The Batman, en un episodio en el que Batman tiene que pelear contra Superman, que está bajo los efectos de la kriptonita por culpa de Lex Luthor y Poison Ivy. Otras de mis experiencias favoritas han sido escribir para Goofy en Goof Troop, y también escribir las intervenciones de Bugs Bunny, Daffy Duck y otras estrellas animadas de la Warner Bros. para una serie de corta duración titulada Loonatic Unleashed.

Hace poco has publicado un libro estupendo sobre la creación de nuevos musicales. Háblanos un poco sobre él. ¿Cómo se te ocurrió la idea?

Gracias por preguntármelo. Beating Broadway: How To Create Stories for Musicals that Get Standing Ovations se me ocurrió después de pasar muchos años pensando sobre las estructuras para dramas, obras de teatro, películas, formatos televisivos, musicales, etc. Llevo enseñando cómo escribir guiones desde hace cuatro años en el Departamento de Cine de la Universidad Point Park de Pittsburgh. Repetir el mismo método de enseñanza una y otra vez me hizo pensar en cómo ofrecérselo a los demás. Investigué y me di cuenta de que no había libros que hablaran de cómo crear historias para los musicales. Pensé que era un hueco importante que rellenar y es por ello que escribí el libro. Espero que te resulte útil para tus obras.

Actualmente estoy haciendo una segunda parte para Beating Broadway, que espero publicar a finales de este año. Este, sin embargo, está centrado en la escritura de guiones de cine y se titula Beating Hollywood: How To Create Unforgettable Stories for the Screen.

¿Crees que los musicales actuales no son tan buenos como lo solían ser antes?

Creo que los musicales de ahora continúan siendo tan buenos como siempre, pero están escritos de forma distinta a como se hacían antes. Las obras actuales son tan caras de hacer que generalmente los productores buscan show con los que puedan ganar mucho dinero, lo que a menudo se traduce en espectáculo. Dado que ese es el criterio principal que rige la búsqueda de nuevos musicales, los autores a menudo se sienten forzados a escribir dentro de los límites de lo que supondría un éxito comercial. Además, en los últimos cien años se han estrenado tantas obras que el arte de crear musicales se está volviendo cada vez un reto más complicado, sobre todo para mantener un aire fresco. Lo bueno es que hay muchas oportunidades para historias únicas y menos comerciales tanto off-Broadway como en los EE.UU y, especialmente, alrededor del mundo. Los mercados internacionales tienen hambre de nuevas piezas, así que, ¿por qué no se las ofrecéis grandes artistas como tú y tus colegas? Me encantaría ver shows de ese tipo; crear algo para nosotros que sea nuevo, grandioso y que sea algo innovador.

¿Puedes hablarnos de algún proyecto futuro en el que estés trabajando?

Tengo varias cosas planeadas. Estoy reescribiendo el guion de una película, para la que ya tengo un productor interesado en rodarla. También formo parte de un grupo de directores, escritores, productores e intérpretes locales aquí en Pittsburgh, llamado MTAP (Musical Theatre Artists of Pittsburgh). Estamos a punto de montar una demostración de un nuevo musical con canciones creadas por artistas locales; y yo dirijo la producción. Vamos a presentar canciones fantásticas y la verdad es que estoy muy emocionado. Y, por supuesto, como ya te he dicho, estoy terminando Beating Hollywood. Espero que le eches un vistazo cuando salga.