¿Te imaginas una película sin música? ¿Qué sería de Tiburón sin esas dos notas graves de cuerda y viento que anticipan la llegada del temido animal? ¿Sería lo mismo Indiana Jones sin sus míticas trompas y violines que nos introducen en el universo aventurero de Spielberg? El compositor y director de orquesta Guillermo Názara Reverter nos hablará de unode los pilares básicos del cine, las bandas sonoras y de algunos de sus colegas. Esta semana, se centrará en un joven español con una notable carrera en Hollywood, el autor Lucas Vidal.

La música es un componente vital. No importa si se trata de la sintonía de tu programa favorito o el politono de tu móvil, lo que es indiscutible es que todos tenemos una banda sonora que acompaña nuestras vidas. Por ello, es impensable concebir una película en la que no haya música en absoluto; que condense las emociones de cada personaje, sus experiencias, sus vivencias. Es posible que ahora estéis haciendo una lista con todas aquellas obras cinematográficas en las que no habéis oído ni una sola nota que complementara la imagen; las hay, pero no olvidemos que el silencio también es música.

Pero centrémonos en aquellos que se dedican a crear melodías y experimentar armonías; seres capaces de hacernos viajar al universo de cada historia y vivirla de primera mano, los compositores. Por muy poco iniciado que uno esté en este mundo, todos conocemos a los pesos pesados de la música cinematográfica. ¿Quién no reconoce a John Williams y sus Marchas Imperiales o sus viajes a la Isla Nublar? ¿O a Hans Zimmer y sus ritmos africanos en El Rey León? La verdad es que Hollywood es un territorio de titanes, donde cada día se lucha por hacerse un hueco, no solo como actor o director, sino también como compositor. Pero entre tanto coloso anglosajón, se ha comenzado a oír una voz española, su nombre: Lucas Vidal.

Lucas-Vidal

Solo treinta años y más de diez películas a las que ha puesto música. Aunque no le gusta reconocerlo ni presumir, hay quien le llama el niño prodigio. Y es que se trata de unos compositores más jóvenes del gremio, hasta el punto que algunos directores dudan de que sea él cuando lo conocen en persona. Pero, aun así, ya ha conseguido ponerle música a films de la talla de Fast and Furious, The Cold Light of Day o la reciente Mindscape.

A pesar de que su estilo se basa mucho en el minimalismo, tanto en la melodía como en las orquestaciones, ha demostrado tener cierta versatilidad a lo largo de su carrera. Su primera banda sonora fue para Cathedral Pines, que se caracteriza por ser totalmente distinta a sus obras posteriores. Se trata de música puramente americana, de hecho, podría servir de acompañamiento para los diálogos de West Side Story. Seguramente Bernstein fue su mayor influencia, dada la similitud armónica y, sobre todo, orquestal que tiene con canciones como la de Officer Krupkee. Sin embargo, en algunas secciones se puede reconocer la influencia de Hans Zimmer, al utilizar interludios de cuerda muy rítmicos acompañados de percusión.

Alan Menken fue sin duda una de sus mayores inspiraciones cuando compuso su segunda banda sonora. Se trataba de un proyecto de animación que lamentablemente acabó quedándose en el cajón, aunque la grabación con orquesta sí llego a realizarse. La instrumentación se asemeja mucho a la de John Williams, dándole prioridad a las trompas para llevar la melodía y empleando la cuerda como acompañante. También guarda similitud con la música de la archiconocida serie Shin-Chan, que emplea una melodía parecida en los episodios con superhéroes, como el Ultrahéroe.

El cine español también ha contado con su colaboración en varias ocasiones. Su trabajo más destacado es Mientras Duermes, del catalán Jaume Balagueró. Es aquí donde Vidal vuelca por completo su estilo minimalista y emplea uno de los recursos más curiosos e históricamente polémicos de la música, el tritono. Esta sucesión de tres notas fue conocida hace siglos como diabolus in musica (diablo en la música), por su sonoridad lúgubre. Su color es tan macabro, que la propia Inquisición prohibió su uso en las composiciones. En los últimos años, han sido muchos los autores que lo han utilizado, buscando un efecto similar. Quizás el más memorable es Danny Elfman, ¿quién no sabe tararear The Simp-sooooons?

En los último años, Lucas se ha convertido en uno de los músicos más codiciados de Hollywood, capaz de combinar diferentes estilos bajo un mismo sello personal. Así, con Fast & Furious 6¸fue capaz de cohesionar música electrónica y orquestal en una misma pieza, recreando todo un universo de adrenalina. Su última película, Mindscape, recurre a casi un único tema principal con cuerdas y notas esporádicas de piano, que recuerda, pese a su clara diferenciación, a las obras de Bernard Herman.

Ya lo habéis visto, tan solo tres décadas y más de una decena de bandas sonoras. Su proliferación no acaba ahí, puesto que también ha colaborado con el Boston Ballet y hace unos meses estrenó una obertura en el prestigioso Disney Hall de Los Ángeles. Y todo ello tras haber vencido un cáncer a los 20 años. Pero la enfermedad no lo debilitó, sino que lo animó a seguir componiendo. Tras saber esto, no puede caber duda alguna: querer es poder.

Fuentes:

  • Españoles en el Mundo – Los Ángeles
  • Entrevista RTVE a Lucas Vidal
  • Mumo Productions